12 de diciembre de 2019, 0:20:00
Sociedad

En la frontera


50 años de Pablo VI


El pasado viernes, 21 de junio, se cumplieron cincuenta años de la elección del cardenal Montini como Papa. Comenzó así un fructífero pontificado de poco más de quince años, en los que Pablo VI, el nombre escogido por Montini, llevó a la práctica las resoluciones del Concilio Vaticano II, que él clausuró y que había iniciado su antecesor, el beato Juan XXIII. Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini nació en la localidad lombarda de Concesio, el 26 de septiembre de 1897 y murió en Castelgandolfo el 6 de agosto de 1978.



Pablo VI fue el primero en besar la tierra que visitaba; renunció a la tiara; intercambió anillos con el Primado Anglicano; restituyó las reliquias a la Iglesia Oriental y se entrevistó con el Patriarca Atenágoras I, con el levantamiento de las excomuniones mutuas que provocó el Cisma de Occidente de 1054. Pero el Papa Montini fue un hombre que sufrió mucho. Su cara muchas veces lo demostraba. Personalmente, en mis primeros años de corresponsal de Radio Nacional de España en Roma, lo pude comprobar, sobre todo con el secuestro y posterior asesinato, por parte de las Brigadas Rojas, de su íntimo amigo el democristiano Aldo Moro, hacedor del “compromiso histórico”, que no era otra cosa que un acercamiento entre la siempre poderosa Democracia Cristiana italiana y el segundo partido de entonces, el Comunista. Aldo Moro fue secuestrado el 16 de marzo de 1978 y su cuerpo fue encontrado en el maletero de un Renault 4-L el 9 de mayo. Fueron jornadas de continuas llamadas de Pablo VI para lograr la liberación de su amigo. La muerte de Aldo Moro, estamos seguros, aceleró la de Montini, tres meses después.

Hombre espiritual y inteligente, de gran corazón y de fina sensibilidad, el Papa Pablo VI fue un auténtico hombre de Dios que estableció puentes de dialogo con el mundo moderno y que quiso y supo trabajar por la paz y por la unidad de todas las Iglesias Cristianas.

Pero la semana ha tenido también como protagonista al Cardenal Arzobispo de Madrid, Rouco Varela, con la conferencia pronunciada en el Forum Europa. Rouco defendió los acuerdos Iglesia-Estado y dijo que la “denuncia de esos acuerdos-planteada hace días por Rubalcaba- sería una marcha atrás en las relaciones Iglesia-Estado en España muy lamentable”. El cardenal de Madrid recordó también que “la forma discriminatoria" en que se trata la asignatura de Religión y, especialmente, la obligatoriedad que tienen los padres de elegir, año tras año, si sus hijos quieren seguir recibiendo esta asignatura”.

Expectación en la conferencia que para muchos sonó a “oración, despedida y cierre”.

Rafael Ortega

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