19 de enero de 2020, 1:09:13
Nacional

crónica política


Al final, banderín de enganche para la Cumbre Europea



La de este martes va a ser otra de esas crónicas de los últimos meses, centrada en otra Cumbre Europea y en los casos de corrupción que afectan al PP, aunque informativamente la alegría la ha puesto el ministro de Educación, José Ignacio Wert, que parece que empieza a dar su brazo a torcer y está a dispuesto a recular en establecer en un 6,5 la nota para poder acceder a una beca en la universidad, por las presiones que está recibiendo no solo desde los campus y la oposición, sino también desde sectores del propio Partido Popular.

Desde el punto de vista político, señalan los analistas consultados por este diario, la postura de CiU, el PNV y UPyD, ante el encuentro en Bruselas del jueves y el viernes “tenía que caer como fruta madura”. Y así se ha demostrado en el Congreso. En el último minuto, estas tres formaciones políticas se han sumado al acuerdo entre el Gobierno y el PSOE para llevar una postura común en defensa de políticas activas de crecimiento económico y de empleo juvenil. Como señalan las mismas fuentes, “era muy difícil que los nacionalistas catalanes y vascos, así como la formación liderada por Rosa Díez, se quedaran fuera de ese pacto, por motivos diferentes en ambos casos, y aunque no haya sido plato de buen gusto”. Por una parte, CiU y el PNV, formaciones que al fin y al cabo dependen en el fondo del apoyo de socialistas y populares para mantenerse en el poder, “en un caso por el apoyo parlamentario que se les pueda dar y en el otro porque enfrentarse directamente al Gobierno de la Nación, cuando se tiene un déficit descomunal, hubiera sido un suicido político en toda regla”.

En este sentido, señalan las mismas fuentes, la imagen que hubieran dado en el caso de no apoyar el acuerdo entre el PP y el PSOE, premisa que vale también para UPyD, hubiera sido de una radicalidad similar a la Izquierda Unida u otros partidos como ERC, el Bloque Nacionalista Galego o la propia Bildu.
Puede ser un espejismo en el desierto, destacan las mismas fuentes, “pero ya era hora de que en este país tanto el Gobierno, como el primer partido de la oposición y el resto de las principales fuerzas parlamentarias se pusieran de acuerdo en presentar ante Bruselas una política de Estado, aunque bien es cierto que la final puede servir de nada, tal y como está Angela Merkel”.

Por lo demás, un martes con más de lo mismo. Nuevas cuentas supuestamente encontradas al ex tesorero del PP Luis Bárcenas en países ya como Estados Unidos, Argentina o Brasil. Pero el que ha dado la sorpresa ha sido el ministro de Educación, José Ignacio Wert. “Y mira que era difícil, pero entre las presiones de las universidades, la oposición y sectores del PP, ha admitido que tiene en su mente bajar la nota que tenía prevista para que un estudiante universitario tuviera una beca, y que la tenía establecida en un 6,5”, recalcan las mismas fuentes.

Cuestión complicada, con argumentos a favor de una postura y de la contraria. Y queda la pregunta en el aire: ¿Quién tiene la razón, el PSOE cuando habla de que con ese corte para obtener una beca los hijos de los ricos podrán seguir estudiando, porque podrán pagar la matrícula aunque no consigan la nota, y los de las clases más desfavorecidas no porque no tendrán recursos para hacer frente a ese gasto? O, ¿como dice Wert y una parte del Gobierno, serán quienes se esfuercen y tengan buenas notas quienes tengan derecho a una beca procedente de dinero público los que se beneficien de las mismas, vengan de donde vengan? La respuestas, como señalan los analistas políticos consultados por este diario, “que no es fácil, queda a gusto de cada uno”.
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