13 de noviembre de 2019, 8:25:29
Cultura

critica de música


Una grandiosa Novena rebosa de emoción en el Real


Este miércoles ha tenido lugar en el Teatro Real la primera de las tres funciones de la Novena sinfonía de Beethoven que ofrecerá la Orquesta Filarmónica de Berlín a las órdenes de su director desde 2002, sir Simon Rattle. Por Alicia Huerta


Hay veladas en las que los templos de la música parecen quedarse pequeños. No hay butacas vacías y los palcos se exhiben completamente llenos. Pero, sobre todo, lo que ocupa cada rincón, cada esquina, es la emoción que provoca cada nota, cada silaba. La Novena sinfonía de Beethoven es esa pieza tan redonda, tan perfecta, tan sublime, que, interpretada por la Filarmónica de Berlín bajo la batuta de su carismático director, sir Simon Rattle, no sólo llena cualquier espacio, sino que rebosa, revienta el corazón de quienes tienen el inmenso privilegio de poder escucharla. Una noche inolvidable, una experiencia cautivadora y cautivada. Anoche, en el teatro de la Plaza de Oriente, sir Simon Rattle utilizó todas sus armas – los músicos, las voces del Coro Titular del Teatro Real y sus manos – con el fin de ir extrayendo, gracias a Beethoven, el invisible hilo del alma de cada uno, para, una vez fuera, retorcerlo suavemente con esa belleza que hasta duele.

Así, nadie se acordó anoche de La Flauta Mágica, la ópera de Mozart con la que la magnífica orquesta berlinesa tenía que haber venido a Madrid en estas fechas. Los recortes de las instituciones públicas hicieron que cayera del programa, pero lo cierto es que, desde el principio, desde que Gerard Mortier y sir Simon Rattle decidieron, la opción de la Novena pareció, a todas luces, de lo más afortunada. Permitía, además, mantener a los cantantes solistas contratados para la Flauta, que ayer cantaron la Oda a la alegría, el texto de Schiller que tanto admiró Beethoven, paroxismo de la esperanza: los hombres no estamos aquí solos. La soprano sueca Camilla Tilling, la contralto francesa Nathalie Stutzmann, el tenor canadiense Joseph Kaiser y el bajo ruso Dmitry Ivashchenko cantaron a la alegría, junto al aplaudido Coro Titular del Teatro Real que sir Simon Rattle calificaba de excelente después del primer ensayo en Madrid, recordándonos que debemos unirnos aquellos que hayamos conocido la fortuna de ser amigo de un amigo, abrazarnos, buscar sobre la bóveda estrellada y lanzar un beso que alcance al mundo entero.

Un canto vitalista a la esperanza y al consuelo, decía Rattle, más necesario que nunca en estos tiempos que atravesamos, muchas veces sin saber a dónde vamos o lo que nos encontraremos en un camino que muda de curvas y repechos con más vaivenes que nunca. Y el maestro de Birmingham, que después del Real estará con sus músicos en el Auditorio Nacional el sábado y el domingo, de la mano de Ibermúsica, e, inmediatamente después, en el Palau de la Música Catalana con esta inesperada gira por tierras españolas, sabe que en la música, como en la cultura en general, hacen falta muchos años de esfuerzos para alcanzar un alto nivel de calidad que, sin embargo, puede perderse en muy poco tiempo de escasez y de recortes. Así lo afirmaba este martes, horas antes de subirse al escenario del coliseo madrileño para asombrar a un público con necesidad de verse asombrado, conmovido, deleitado.

Sin perder de vista los magistrales movimientos de Rattle sobre el podio, encendiendo y templando a sus músicos, entregados a la pasión de una de las composiciones más geniales que se hayan creado nunca, una sinfonía que avanza y se eleva sobre sí misma narrando la historia de los hombres, su encarnizada lucha contra el Destino que les ahoga, el refugio en la espiritualidad y, al fin, la dicha infinita de la fraternidad. También la alegría del público que aplaudió a todos los protagonistas de una noche inolvidable, pero afortunadamente no irrepetible. Además, la función del viernes 28 de junio será retransmitida en directo en la pantalla de la Plaza de Callao, con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, en conmemoración del 25 aniversario del Hermanamiento de Madrid y Berlín. Y podrá seguirse, asimismo, por Radio Clásica, de Radio Nacional de España, y en la videoteca de Palco Digital.
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