25 de mayo de 2020, 23:13:55
Opinión


La condena de Bárcenas



El juez Ruz enviaba ayer a prisión a Luis Bárcenas. Se trata de una medida provisional, adoptada ante el “riesgo de fuga existente” y la posibilidad de que el ex tesorero del PP pueda destruir pruebas, si es que no lo ha hecho ya. Si hoy se hiciera un sondeo entre las personas que menos simpatía despiertan en España, posiblemente el nombre de Luis Bárcenas estaría entre los primeros de la lista, y no sin razón. Las informaciones que han ido conociéndose acerca de su fortuna en cuentas opacas -más de 50 millones de euros de dudosa procedencia- y su actitud durante todo el procedimiento le retratan de manera inequívoca.

Dicho lo cual, y pese a haber pernoctado ya en la cárcel madrileña de Soto del Real, Luis Bárcenas es aún inocente. Tiene el mismo derecho a la presunción de inocencia que cualquier ciudadano aunque, en el actual estado de cosas, el auto de Ruz es casi sinónimo de una inminente condena. Cabe añadir que Luis Bárcenas no ha podido hacer -presuntamente- todo lo que se le supone sin una cobertura detrás. Y eso deja en muy mal lugar al PP.

Porque, o bien en Génova hay muchos cómplices, o bien muchos incautos. No se sabe qué es peor. Lo único cierto hasta la fecha es que el que fue durante años máximo responsable de las finanzas del Partido Popular está en prisión por delitos graves. Como dijo hace pocas fechas María Dolores de Cospedal, “que cada palo aguante su vela”. Y si tras Bárcenas caen más, mejor que mejor para la depuración de la vida política. En este sentido, el mejor favor que puede hacerse el PP a sí mismo y al país es abrir sus puertas a la transparencia y a la verdad: la mentira y la ocultación tiene patas muy cortas y, los intentos de disimular la realidad, los días contados. Todos sabemos que los partidos españoles se han estado financiando de forma irregular. El camino para corregirlo pasa por reconocerlo y por hacer una ley de financiación de partidos honesta que no requiera bárcenas, de forma que estos no acudan porque no encuentren incentivos.
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