13 de diciembre de 2019, 18:18:21
Crónica Económica

muchos peligros se han salvado ya


Eurozona: Recuperación o recaída en la recesión


¿Cuál es el futuro de la zona euro? Por un lado, el ajuste es visible, con lo que muchos peligros se han salvado ya. Por otro, queda mucho por sanear, y si se dan las circunstancias propicias, se puede recaer en la recesión.


Las perspectivas de la eurozona son muy malas. Según TheCityUK, el PIB caerá este año un -0,6 por ciento, y el crecimiento para los dos años siguientes será francamente bajo: un 0,9 por ciento en 2014 y un 1,5 en 2015. ¿Cuál es su situación y cuál es el momento del ajuste económico? Para responder a estas cuestiones, acudimos a un informe de un informe de Natixis, que empieza por tomar nota de la debilidad de la economía de la zona euro. Es una situación “preocupante”, pues “la actividad se ha contraído por sexto trimestre consecutivo a comienzos de 2013. La recesión se está profundizando en la periferia. La desaceleración ha alcanzado al centro, con Alemania creciendo apenas, y la recesión en Francia ya confirmada. El desempleo jamás había sido tan alto (una media del 12,2 por ciento)”. Ahora bien, aunque hay pleno empleo en Alemania, “el desempleo ha crecido hasta niveles socialmente intolerables en España, Grecia o Portugal”. Las tasas de paro juvenil, del 70 por ciento en Grecia y del 50 por ciento en España, “son horribles y contribuyen a la destrucción del capital humano, lo que mermará el crecimiento futuro”. Ya explicamos nosotros que el paro juvenil dura toda la vida.

El ajuste se produce en gran medida (así tiene que ser), en el sector del consumo, “en términos de “austeridad en los presupuestos y reducción en los costes laborales unitarios”. Las perspectivas del consumo son malas en la mayoría de los países, y “el volumen del gasto privado per cápita está cayendo a niveles anteriores al euro en la periferia”, y este año en Francia el consumo seguirá cayendo. Es decir, estamos ajustando nuestra calidad de vida a nuestro nivel real de riqueza, que en eso consisten la crisis y el ajuste, y así es como se asienta la vuelta futura al crecimiento.

De hecho, según indica Natixis, “detrás de esta negra imagen” hay puntos positivos para la eurozona, y señala en concreto tres. El primero es que los mercados ya no creen que la unión monetaria se vaya a romper “después d que el BCE se haya comprometido a intervenir en el mercado de deuda soberana”.

Pero hay más: “La desregulación de los mercados de empleo y de bienes” están dando resultados. Y pone el ejemplo de cómo “la rebaja en los costes de despido en España están contribuyendo a rebajar el ritmo de caída en el empleo”. Por último, hay una “schumpeteriana renovación del sector de las manufacturas hacia productos de mayor valor en Portugal, España, e incluso Grecia”.

Bien. Pero Martin Hutchinson no lo ve tan claro. Cree que hay elementos muy preocupantes en la eurozona, y que queda mucho por mejorar. Un caso claro es el de Grecia. Yo, desde estas crónicas, he sido crecientemente optimista sobre Grecia. Pero Hutchinson señala un elemento muy importante, y es que pese a haber contraído su PIB un 25 por ciento, este año Grecia seguirá teniendo un déficit por cuenta corriente. El déficit público es explicable, porque caen los ingresos y suben los gastos sociales. Pero en el caso de la balanza por cuenta corriente, el desplome del PIB lleva a un menor consumo (menos importaciones) y una caída de los costes laborales (más competitividad y más exportaciones). Es lo que ha ocurrido en España y está empezando a pasar en Portugal. Es más, según dice este autor, suponiendo que ninguno de los dos países “hace nada estúpido, y los recortes del Estado se prorrogan en 2014, ambos países deberían crecer de nuevo, y de forma estable, en la segunda mitad del año”. Lo de Francia, un país que necesita angustiosamente un recorte del gasto público y que lo rechaza con total convicción, es un drama.

A partir de esta situación, según Martin Hutchinson, hay dos posibles caminos para una profundización de la crisis en la zona euro: Una, el empeoramiento de la situación en Francia, que ya ha caído en la recesión. Y dos, una restricción generalizada del crédito, “que parece haber comenzado en los Estados Unidos” y que podría extenderse por el resto de los países, “dado que la confianza en los rescates de los bancos centrales, está desapareciendo”. Cree que ello es posible, y que lo veremos no este año, sino en 2014.
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