20 de junio de 2021, 15:27:16
Mundo

El partido salafista se retira del proceso político tras la muerte de 51 personas


Los golpistas egipcios pierden apoyos tras la masacre en un cuartel de El Cairo


Tras la muerte de 51 personas en los enfrentamientos contra el Ejército junto a la sede de la Guardia Republicana de El Cairo, la mayoría islamistas partidarios del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi, el principal partido salafista, Al Nur, ha anunciado su retirada del proceso político, debilitando el ya de por sí frágil gobierno interino. Mientras, el actual presidente Adli Mansur ha asegurado que creará de una comisión judicial para investigar lo sucedido.


El partido salafista Al Nur decidió este lunes retirarse de "todas las vías de negociaciones" con el Estado egipcio tras los enfrentamientos de hoy entre las fuerzas de seguridad y manifestantes frente a la sede de la Guardia Republicana en El Cairo.

Un portavoz de Al Nur, Nader Bakar, anunció esta decisión en su cuenta de Twitter y explicó que la medida es su "primera reacción a la masacre de la Guardia Republicana".

"No vamos a estar callados ante la masacre de la Guardia Republicana. Queríamos la detención de la sangre y ahora se derrama como los ríos", dijo el portavoz salafista.

A pesar de que un dirigente de Al Nur ha confirmado a Efe que su formación se ha retirado del proceso político anunciado por los militares, el partido ha emitido un comunicado en el que llama al "diálogo nacional sincero" para la reconciliación. "Llamamos a imponer la voz de la razón y de la sabiduría y a empezar directamente un diálogo nacional sincero para empezar una reconciliación verdadera", dice el texto.

El comunicado condenó también la violencia en el incidente, que "contradice la ley de Dios", y calificó la actuación del Ejército de "desproporcionada". Al Nur llamó también a la justicia a tratar de forma ecuánime a todos los ciudadanos y a ordenar la liberación de todos los presos políticos.

El partido salafista pidió asimismo a todas las partes que reevalúen las iniciativas de pacificación propuestas antes y después del inicio de la crisis actual, que se remonta al pasado día 30, cuando se celebraron protestas multitudinarias en todo el país para pedir la renuncia del entonces presidente, el islamista Mohamed Mursi.

Por otra parte, el secretario general del partido Al Nur en la ciudad septentrional de Alejandría, Tarik Hasan, informó a Efe que su formación se retiró del proceso político anunciado por los militares para conseguir la transición política. Sin embargo, Hasan añadió que su partido continúa los contactos con todas las partes para contener la crisis política actual, que vivió hoy su jornada más sangrienta con la muerte de medio centenar de egipcios, en su gran mayoría partidarios de Mursi.

El partido Al Nur, la principal formación salafista de Egipto, es el mayor grupo islamista que apoyó la decisión de las Fuerzas Armadas egipcias de deponer al presidente Mohamed Mursi, y su secretario general, Galal Morra, estuvo presente el pasado miércoles en el anuncio del derrocamiento del mandatario islamista. Sin embargo, hace dos días vetó el nombramiento del político liberal y premio nobel de la paz Mohamed el Baradei como primer ministro, porque consideró que "no se les había consultado".

Comisión judicial
Ante la fractura de sus principales apoyos, el nuevo Gobierno egipcio intenta contener las protestas y llamar al orden. La Administración interina de Egipto que encabeza Adli Mansur ha expresado su "profundo pesar" por los muertos registrados durante el intento por irrumpir en la sede de la Guardia Republicana en El Cairo y ha anunciado la creación de una comisión judicial para investigar lo sucedido, según informa la agencia estatal de noticias MENA.

De acuerdo con el balance oficial, al menos 51 personas han muerto en estos sucesos, si bien los Hermanos Musulmanes hablan de 53 fallecidos a manos del Ejército y la Policía durante la concentración de sus seguidores frente a la sede de la Guardia Republicana, donde se cree que está recluido el presidente depuesto Mohamed Mursi.

En un comunicado, la Presidencia interina ha atribuido las muertes a un intento por parte de los manifestantes de irrumpir en el cuartel general de la Guardia Republicana. Por otra parte, ha llamado a los manifestantes a no aproximarse a ninguna instalación militar u "otra instalación vital".

Por su parte, el portavoz presidencial, Ahmed Elmoslmany, ha asegurado que los violentos enfrentamientos de esta noche no harán descarrilar los esfuerzos para formar un nuevo gobierno interino. "Lo ocurrido no detendrá los pasos para formar un gobierno o la hoja de ruta" política, ha asegurado.

Pruebas
A pesar de la voluntad de llegar al fondo de la masacre expresada por el Gobierno interino, los Hermanos Musulmanes presentaron este lunes vídeos y casquillos de bala con los que quieren demostrar que los seguidores islamistas recibieron disparos por parte del Ejército en los sucesos de esta madrugada.

En una rueda de prensa, dos portavoces de la Hermandad enseñaron a la prensa la munición que supuestamente les han entregado soldados y oficiales que se negaron a abrir fuego sobre los manifestantes, y mostraron un vídeo en el que se ve a un presunto francotirador sobre un edificio del cuartel general de la Guardia Republicana.

Por su parte, el director de un hospital de campaña en la plaza de Rabea al Adauiya, cercana a la sede de la Guardia Republicana, Hisham Ibrahim, aseguró en la rueda de prensa que 400 casos fueron atendidos en tres horas en este centro médico.

Entre estos casos figuran 150 personas alcanzadas con balas en la cabeza, el pecho, el cuello y los pies, y 200 que recibieron el impacto de balines en distintas partes del cuerpo, explicó Ibrahim.

Una fuente militar negó en declaraciones a Efe que el Ejército egipcio disparase contra fieles a Mursi. Según la fuente, un grupo armado intentó irrumpir en el edificio de la Guardia Republicana y, al fracasar por la gran presencia de fuerzas de seguridad en su interior, disparó de manera indiscriminada contra los manifestantes para causar el caos y facilitar el asalto.

De acuerdo con la fuente, que pidió el anonimato, un oficial de la policía murió por disparos y cuarenta policías resultaron heridos de distinta consideración.

La versión de la fuente contrasta frontalmente con la de los Hermanos Musulmanes, que aseguran que lo sucedido es una "masacre" perpetrada por las Fuerzas Armadas y la Policía contra los seguidores islamistas, y que acusaron al jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi, de arrastrar al país hacia "una nueva Siria".
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