14 de octubre de 2019, 20:27:30
Opinion


Rajoy sigue noqueado por Bárcenas



Lejos de enmendar su errática postura de silencio y ocultación ante las revelaciones de Luis Bárcenas, ayer Mariano Rajoy volvía a cometer un nuevo despropósito. Lo hacía en la comparecencia conjunta que efectuaba con su homólogo polaco y en la que, como suele ser habitual en este tipo de formatos, se admiten muy pocas preguntas; dos, en este caso. Poco importaba. Rajoy, en un nuevo dislate, no tuvo mejor ocurrencia que leer una respuesta que traía ya preparada, plúmbea y farragosa a partes iguales. Pero, sobre todo, lo que el señor Rajoy y sus encuesteros, los Arriolas de ese pequeño mundo, no comprenden es que, en nuestro sistema, preguntas y respuestas se hacen en el parlamento.

Es una tomadura de pelo a todos los españoles que en un asunto tan importante, Rajoy se siga escondiendo. De paso, carga de razones a todos los grupos políticos que, como es lógico, afilan las garras ante la incomparecencia del Presidente del Gobierno en el Parlamento. Es ahí donde debe acudir a dar cuenta de todo cuanto está aconteciendo, y a petición propia. La relevancia del tema así lo exige. Curiosamente, el nuevo esperpento de Rajoy coincidía con una nueva declaración de Bárcenas en sede judicial, aportando nuevos documentos y reconociendo la autoría de los famosos “papeles”. Si entre ellos hay un solo “recibí” que vincule directamente a Mariano Rajoy, la dimisión será el único camino. Y a ese camino, en todo caso, parece abocado el líder del PP si no deja de esconderse la cabeza y se decide a dar explicaciones de una vez por todas.
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