12 de diciembre de 2019, 23:47:59
Sociedad

se trata de una investigación que permitirá mejorar el diseño de barcos y puertos marinos


Científicos españoles y estadounidenses logran crear una ola congelada en el tiempo


Científicos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y de la Universidad de California en San Diego (UCSD) han recreado en el laboratorio una ola de tubo estática, cuya cresta ni avanza ni retrocede. "Esta investigación permitirá mejorar el diseño de barcos y puertos marinos o analizar cómo se produce el intercambio de dióxido de carbono entre el océano y la atmósfera", afirma la UC3M en una nota.


La Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de California de San Diego han logrado congelar una ola de tubo estática, una investigación que permitirá "mejorar el diseño de barcos y puertos marinos o analizar cómo se produce el intercambio de dióxido de carbono entre el océano y la atmósfera", afirma la UC3M en una nota publicada en su página web.



"Una ola es una deformación en la superficie de un líquido que se mueve con una velocidad independiente de la de éste", explican los investigadores, que citan un ejemplo: "En las olas que se forman al tirar una piedra a un estanque, el agua permanece en reposo mientras que las olas se alejan del centro con una velocidad propia. En nuestro caso ocurre más bien al contrario: el agua va muy rápido (a varios metros por segundo), pero la ola se mueve a velocidad cero. Es decir, permanece fija, ‘congelada’ en el tiempo para un observador que la ve desde fuera del agua”, según, Javier Rodríguez, del departamento de Ingeniería Térmica y de Fluidos de la UC3M.

En el experimento que se describe en el artículo publicado en la revista Experiments in Fluids, los científicos han utilizado técnicas de procesado digital de imágenes y técnicas de visualización iluminando con láser para reconstruir la forma de la ola en tres dimensiones y poder compararla con olas reales, similares a las que cabalgan los surfistas. “Lo más llamativo es observar una ola de tubo que se queda quieta, hasta el punto de que podemos meter los dedos debajo de la cresta el tiempo que queramos y no nos mojamos porque esta ola no rompe nunca”, describe Javier Rodríguez.

Para conseguir este fenómeno, los científicos construyeron un pequeño canal en un laboratorio de la Universidad. "El prototipo es relativamente simple", dicen, a lo que añaden que "consiste en una placa semisumergida con una esquina cuadrada que obstruye parcialmente el flujo en un tanque de agua con una longitud similar a la de una furgoneta. Es la forma más sencilla y barata de producir una diferencia de alturas en una corriente de agua que se mueve a gran velocidad”.

Gracias a este experimento, "se puede generar una ola que en la naturaleza jamás estaría quieta y dejarla inmóvil en el laboratorio el tiempo que sea necesario para estudiarla en detalle". Asimismo, permite "comprender cómo se forman estas olas resulta de gran interés para predecir la intensidad de los chorros que aparecen cuando las olas corrientes impactan sobre estructuras marinas (puertos, plataformas petrolíferas, barcos, etc.) y podría ayudar a anticipar el daño que pueden causar".

Desde el punto de vista oceanográfico también es una herramienta muy útil, "ya que permite usar una gran cantidad de técnicas de investigación que en una ola en movimiento serían muy difíciles de aplicar. Tiene aplicaciones medioambientales directas: permite responder mejor a lo que ocurre en la superficie marina cuando una ola se rompe, lo que tiene interés para comprender cómo se produce el intercambio de dióxido de carbono entre el océano y la atmósfera".
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