21 de septiembre de 2021, 7:38:15
Opinión


Otro fan de la juez Alaya

Joaquín Vila


Contra viento y marea, seria, esbelta, imperturbable, la juez Alaya ha colocado a la Junta de Andalucía contra la pared. De momento, Griñán, el presidente, ha puesto pies en polvorosa. Pero a buen seguro que se sentará en el banquillo si no huye a Nueva Zelanda. Lo sabe todo y es responsable directo de muchas de las tropelías, de los robos, que algunos dirigentes socialistas han realizado al meter sus afiladas garras en la caja de los pensionistas y de los parados. Así es la izquierda con los desfavorecidos. Ejemplar, solidaria, sensible…

Ni media broma con esta juez. Cualquiera la abordaría en la calle para invitarla a un café, pero, a buen seguro, te llevas un bolsazo en plena cara. No parece tener el menor interés en frivolidades, a pesar de su atractivo, de su elegancia, de su estilo, de su misteriosa actitud.

Lo que está claro es que no se arruga. Es valiente, corajuda, insistente, trabajadora, estajanovista, seria hasta la exageración. Y va a por todas. Ya ha demostrado que esa izquierda pura que se desvive por los trabajadores, tanto los sindicatos CCOO y UGT, como algunos dirigentes de la Junta, se llenaron los bolsillos de millones de euros para enriquecerse a costa de los más desamparados. Una de las corrupciones más escandalosas y repugnantes de los últimos años de la política española.

En determinados círculos políticos y sociales, según nos ha contado el ameno e inteligente columnista de El Imparcial, José María Herrera, se está formando una plataforma para apoyar a la juez Alaya por su valentía, por su arrojo, por su tesón. Una especie de club de fans para vitorear a la magistrada que se ha enfrentado a cara de perro con el poder caciquil de los socialistas andaluces, que no han dejado el gobierno cuasi dictatorial de la Junta desde el inicio de la democracia y cuyos logros han sido empobrecer a una región que debería ser de las más ricas de España por el turismo y la agricultura, destruir empleo como ninguna otra Comunidad y robar sin el más mínimo pudor. En algunos casos, como ya se ha comprobado, para juergas con cocaína y mariscadas a tutiplén.

La juez ya es vitoreada al llegar al juzgado por cientos de personas, hartas del poder caciquil de los socialistas, incluso se exhiben pancartas en las que se le llama “Mercedes de Andalucía”. Pero ella se zafa de dichas manifestaciones al entrar por la puerta trasera. Va a lo suyo y quiere llegar hasta el final. Hay que aplaudir a la juez Alaya. Y si, de verdad, se crea esa plataforma o ese club de fans, yo me apunto. Aunque me lleve un bolsazo en toda la jeta.
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