18 de noviembre de 2019, 12:27:52
Opinion


TRES MILLONES DE JÓVENES EN TORNO AL PAPA DE LOS POBRES

Luis María ANSON


Un medio de comunicación español dio el mismo espacio a la protesta de un centenar de personas contra el Papa que a los tres millones de jóvenes que abarrotaron Copacabana en torno al Santo Padre.
No hay nadie en el mundo, salvo Francisco, que sea capaz de congregar en una manifestación a tres millones de personas. La objetividad exige dejar constancia de este fenómeno de alcance universal. El Papa es el líder espiritual del mundo. Frente a los dirigentes que controlan la fuerza militar o la económica, este hombre, que habla desde la humildad, se reafirma ante todos como representación de la Iglesia de los pobres. Ese es su acierto. Ni boatos ni beaterías. Sencillez y autenticidad. Sin desprenderse de ninguno de los dogmas de la fe católica, el Papa Francisco ha señalado a las nuevas generaciones el camino a seguir, dejando claro que el mundo precisa de líderes espirituales que superen el materialismo y el hedonismo que nos invade. El Papa ha pedido a algunos obispos que abandonen su pose y renuncien a la psicología de príncipes. Y ha desbrozado el camino de los jóvenes en favor de la paz, la solidaridad, la fraternidad y la concordia.
Los cicateros de turno se han esforzado por diluir el éxito del viaje pastoral del Papa, mensajero de la paz en un mundo zarandeado por el relativismo, la violencia y las contiendas intestinas. La respuesta de la juventud a la convocatoria del Papa ha sido clara. La playa de Copacabana encendida de fe debería servir de reflexión a algunos líderes políticos y periodísticos españoles, incapaces de reconocer cualquier éxito relacionado con la Iglesia Católica.
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