29 de mayo de 2020, 10:02:12
Sociedad

Antonio Martín Marugán


El interventor declarará este viernes como testigo en sede judicial


El interventor del tren siniestrado en Santiago de Compostela, Antonio Martín Marugán, acudirá este viernes ante el juez para prestar declaración en calidad de testigo para explicar la llamada de teléfono al maquinista que realizó justo antes del trágico suceso.


El juez Luis Aláez ha citado a declarar mañana al interventor Antonio Martín Marugán, el operario que desde el Alvia accidentado el 24 de julio en Santiago llamó por teléfono al maquinista Francisco José Garzón Amo, imputado por 79 homicidios imprudentes, instantes antes del descarrilamiento.

Marugán ha dicho hoy a Efe que solo responderá de lo acontecido ante la justicia: "Estoy inmerso en un proceso judicial. Declaro mañana. Voy mañana a hacer una declaración al juzgado. Entonces, ya no puedo hacer ninguna" más fuera de este ámbito, ha expuesto, tras indicar que debía conducir su vehículo y por ello se veía obligado a interrumpir la llamada.

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha informado en un comunicado de que Marugán está convocado para las 10.00 horas en calidad de testigo, y que está previsto que a lo largo del día de hoy se haga entrega al magistrado instructor del informe que recoge los datos extraídos de las cajas negras, que por el momento no está en este juzgado.

Este miércoles, en cambio, ha sido menos sucinto y ha explicado a Efe la omisión de la conversación con el maquinista en su declaración policial: "Estaba muy aturdido. Mi cabeza estaba llena de imágenes terribles. No era trascendental para el accidente. En ningún momento quise ocultar la conversación, y estoy convencido de que Garzón tampoco".

Lo dice porque Garzón Amo no la mencionó al prestar testimonio el pasado domingo ante el juez instructor Luis Aláez.

Del contenido del diálogo, que duró dos minutos, ha dicho Marugán que su única intención era facilitar la bajada de una familia con hijos en Pontedeume, localidad situada a unos 15 kilómetros de Ferrol, el destino final de ese Alvia que había bajado de Madrid.

De la existencia de esta comunicación se supo con el desprecinto y volcado de las cajas negras y se efectuó entre teléfonos corporativos. El de Garzón Amo se extravió.

El tráfico de llamadas, recibido por la policía y entregado al juez, resultaba crucial para el instructor, que ordenó un rastreo al conocer la pérdida del teléfono profesional de Garzón Amo.

En base a los datos de las cajas negras, instantes antes del accidente el tren circulaba a 192 kilómetros por hora y tras la activación de un freno por parte del maquinista, el Alvia finalmente impactó contra el muro de hormigón tras pasar la curva de A Grandeira, a 153 kilómetros por hora en un lugar en el que el libro de ruta indica que no se puede ir a más de 80.

Este jueves se han incorporado al juzgado número tres de Santiago una juez de refuerzo, un secretario y seis funcionarios.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es