14 de noviembre de 2019, 5:02:16
Opinion


El dato positivo del paro



Las cifras del paro que se hicieron públicas ayer son alentadoras: 64.866 desempleados menos en julio. Es el quinto mes consecutivo de descenso, algo que no sucedía desde 2007. un 1,36% respecto a junio, y encadena cinco meses de caídas, la primera vez que esto sucede desde 2007. Los datos de lo que llevamos de año acumulados hasta julio muestran una caída del paro de 149.909 personas, la mayor desde 2004. Sin embargo, 4.698.814 desempleados es un número lo suficientemente grave como para que nadie haga valoraciones optimistas.

En este sentido, destaca la prudencia de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, quien reconocía la gravedad del problema y se permitía como única licencia ayer apuntar que gracias a la reforma laboral se ha evitado la destrucción de más de 225.000 puestos de trabajo. Un hecho –el de que, a mayor flexibilización del mercado laboral, más creación de puestos de trabajo con menos tasas de crecimiento- empíricamente reconocido y contrastado en otras economías. Bruselas y los mercados reconocen el esfuerzo que se está haciendo. Buena prueba de ello son los niveles de prima de riesgo que hay ahora con respecto a los del año pasado por estas fechas, así como las declaraciones de las principales autoridades europeas, alabando la senda por la que va España.

Con todo, conviene no caer en triunfalismos y evitar la tentación de relajar la marcha. Urge seguir profundizando en una reforma laboral más amagada que real, abordar con realismo el tema de las pensiones y, en suma, hacer lo posible para que el dato del paro de julio pase de un hecho puntual a una tendencia en positivo. Las actuales rigideces que aún hay en la actualidad son un auténtico lastre para el despegue económico.
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