25 de mayo de 2020, 21:43:20
Opinión


El doloroso ajuste de los salarios



El Fondo Monetario Internacional le ha aguado al Gobierno la buena noticia de la semana, que es el notable descenso del paro, y la constatación, bien es cierto que por un informe del propio Ejecutivo, de que la reforma laboral está funcionando. La institución lo ha hecho diciéndole al Gobierno y a la sociedad española que nos espera un ajuste largo y doloroso, que en nada se va a parecer a las recuperaciones aceleradas de otras crisis. En lo que queda de década, más que acaso al final, no veremos una tasa de crecimiento propia de un país próspero.

Esa atonía económica tiene una causa muy clara: el excesivo endeudamiento. La deuda privada, que llegó a rozar las tres veces el valor de la producción anual, se corregirá hasta un todavía temible 236 por ciento del PIB en 2018. De la deuda pública no podemos esperar mucho, pues se estabilizará en ese año algo por encima del 100 por ciento. El esfuerzo por hacer frente a la deuda nos obligará a hacer sacrificios en nuestro nivel de vida durante una generación. Sólo cuando empresas, particulares y el Estado que se sostiene sobre el esfuerzo de la sociedad hayan reducido su endeudamiento hasta niveles más asumibles, podremos pensar en un crecimiento acelerado.

Parte de ese esfuerzo consiste en asumir que nuestro trabajo no es tan productivo como en el pasado, o como creímos en el pasado que era. Hay sectores enteros que se han desplomado, y allí los salarios tienen que bajar en la medida correspondiente. El FMI ha hablado de una caída media de los salarios del 10 por ciento en dos años, pero eso no tiene sentido. Hay sectores todavía pujantes, que reclaman a trabajadores cualificados, y de ellos sólo se espera que acaparen tantos empleos como sea conveniente. Pero hay otros en los que un 10 por ciento de descenso no será suficiente para hacer el correspondiente ajuste.

Cuáles son esos sectores, en qué medida deben subir, mantenerse o caer los salarios, todo ello sólo lo puede descubrir el juego de la economía de mercado. Por eso es importante la reforma laboral intensa y por eso, también, la actual es muy insuficiente. Y eso sí lo ha destacado el FMI con gran acierto. El ajuste de los precios del trabajo, por un lado, indicará qué sectores de la economía hay que abandonar y, por otro, permitirá que sobrevivan más empresas y haya menos desempleados planteándose cuál será su futuro, o si tienen alguno. Parte del gran ajuste que tiene que asumir España está en la mentalidad con la que tenemos que mirar a la institución de la economía de mercado; un esfuerzo de realismo, alejado de los mensajes que se lanzan a diario desde la política, pero que en conjunto nos haría una sociedad mejor preparada para el futuro.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es