17 de noviembre de 2019, 6:06:29
Cultura

RODAJE DE MARSELLA, de Belén Macías


María León: “Lo de hacer el ‘mongui’ se ha quedado en algo para casa”

Laura Crespo

Todo sonrisa y desparpajo, la actriz María León recibe a la prensa como si no llevara desde bien temprano inmersa en un rodaje. Y lo que le queda. La grabación de Marsella, la ‘road-movie’ con la que la cineasta Belén Macías vuelve a la gran pantalla tras el éxito de El patio de mi cárcel (2008), se prolongará durante unos días más en Madrid para luego viajar a Gerona y, claro, a Marsella (Francia). Pero la pequeño de los León como si nada. Ni rastro de cansancio, sólo agradecimiento. “Es una suerte pasar agosto en Madrid por esto”, dice en una entrevista con este periódico. Desde sus apariciones más o menos esporádicas en algunas series de televisión, su papel en La voz dormida, de Benito Zambrano, le valió la Concha de Oro en San Sebastián y el Goya a la mejor actriz revelación. Desde entonces ha ido enlazando proyectos y ganando fama, sobre todo a raíz de encabezar el reparto de una de las series de mayor éxito en los últimos años de la televisión española, Con el culo al aire. De ser una completa desconocida dice echar en falta la libertad de ir por la calle “haciendo el tonto” con sus amigas. “Lo de hacer el ‘mongui’ se ha quedado en algo para casa”, lamenta. León se mete estos días en la piel de Sara, que lucha por la custodia de su hija (la debutante Noa Fontanals) con Virginia (Goya Toledo), que acoge a la niña desde hace cinco años. Ambas mujeres emprenderán un viaje a Marsella para encontrar al padre de la niña y resolver el conflicto.


En Madrid en pleno agosto. ¿Quién tiene “la culpa”?
La culpa la tengo yo, que me meto en todos los lados. Pero esto es una suerte porque es un peliculón. Además, yo por el personaje de Sara me pegaba diez agostos en Madrid si hiciera falta.

¿Cómo la describiría?
Sara es una mujer que nace con pocas oportunidades, pero que tiene muchas ganas de vivir. Es una chica joven que se ha equivocado mucho, pero que tiene mucha fuerza para hacer las cosas bien.

Sara se marcha a Marsella para buscar al padre de su hija y conseguir su custodia. ¿Por quién o por qué recorrería más de mil kilómetros?
Yo, igual que mi personaje, por amor.

¿Cómo es eso de meterse en la piel de una madre sin haber vivido la maternidad? ¿En qué o quién se inspira?
Tengo una madre que quiere a sus hijos como una leona y eso es lo primero que tomo como referencia del amor de una madre hacia su hija. Mi madre ha sido siempre una ‘jaca Paca’, una bestia que nos ha defendido hasta el final y nos ha querido con orgullo. De ahí cojo ejemplo, pero también creo que es algo innato. No tengo hijos pero, por mi carácter, me gusta mucho llevar a la gente en manada y cuidar mucho a mis amigos, como una leona. Ese tipo de relación con mis amigos es algo que necesito, así que supongo que con hijo será mucho más intenso.

Noa Fontanals debuta en la película. ¿Pide consejo?
Para nada. Creo que le tendríamos que pedir consejo nosotros a ella. La niña es una bestia, tiene una intuición impresionante y conserva lo primero que los actores adultos perdemos con el tiempo: ella es de verdad. Está viva en los rodajes, tiene energía y una sensibilidad enorme. Además, es muy generosa y eso viene muy bien para este trabajo. Cuando ella se planta delante de la cámara tú no tienes que hacer nada más que mirarla y te ayuda a hacer la secuencia. En vez de pensar más en mí o en cómo lo voy a hacer, intento mirar a Noa porque ella te lo da todo. Es una suerte poder tenerla en la película porque aprendemos todos mucho de ella.


María León y Noa Fontanals en una instantánea durante el rodaje de la película.


¿Y algún consejo que le hubiera gustado recibir a María León cuando empezó?
Creo que no. La verdad es que conforme voy a haciendo más películas me voy dando cuenta de que cada vez sé menos. Esta profesión es así. Somos deportistas de élite: en el momento en que dejas de entrenar dejas de estar en esto. En este trabajo nunca sabes poco, pero tampoco aprendes demasiado. Pero a mí me gusta esa sensación, la de pensar que no tengo ni idea cada vez que empiezo a grabar. Cada vez conozco menos esta profesión y cada vez me sorprende más y eso es lo que más me gusta, poder estar siempre a punto de coger la ola.

Desde la Pepita de La voz dormida, ha ido encadenando trabajos y subiendo en popularidad. ¿Cómo lleva lo de la fama?
El único cambio que he notado es que no puedo salir a la calle, por ejemplo, llorando. Te das cuenta de que eres alguien a quien la gente cree conocer y no es así. Es lo único que me fastidia. Cuando voy a comprar el pan, con el moño y las pintas, me planteo que me van a pedir fotos. Lo que noto es que no tengo la libertad que tenía antes a la hora de ir haciendo el mongui por la calle. Antes iba con mis amigas por la calle haciendo el tonto y me lo pasaba genial; ahora lo hacen ellas y yo las miro con envidia. Hacer el mongui se ha quedado en algo para casa.

Acaba de terminar de rodar la tercera temporada de Con el culo al aire. ¿Un adelanto?
Pues que han entrado Julián López (Muchacada Nui, Fenómenos), que un cómico de cuidado, y Yun Barrera (Aquí no hay quien viva, Cuestión de sexo). Hemos hecho unos fichajes nuevos maravillosos, como actores y como personajes. Para mi gusto, los guiones están mucho mejor escritos. Después de tres temporadas se nota que ya estamos todos encajados, incluso los guionistas. Creo que está más en tono de comedia, con un ritmo mucho más rápido. Además, los actores nos lo pasamos cada vez mejor y eso se nota, y, por supuesto, los líos en el camping siguen, ¡y subiendo! Vi un capítulo de la tercera temporada y me meé de la risa, cosa que no había conseguido hacer en las dos primeras. Promete bastante esta nueva temporada.

Lo que está claro, viendo las audiencias, es que la serie ha sido una de las revoluciones de la televisión en los últimos años. ¿Cuáles cree que son los ingredientes de su éxito?
La gente se siente identificada con los personajes y es una comedia que hace reír, algo que se necesita hoy en día. Además, es una comedia diferente; no es una ‘sitcom’ como Aída, pero tampoco es Aquí no hay quien viva. Estamos entre Pinto y Valdemoro. Es una serie que cuenta mucho de la situación que se está viviendo en este país desde un punto de vista cómico. Además, creo que los personajes podrían existir en cualquier comunidad de vecinos. Son personas muy diferentes con un mismo objetivo: sobrevivir. Lo bonito de la serie es que son personas que se ríen de sus propias cosas y que entre vecinos, aunque parezca a veces que se ponen zancadillas, lo que hacen realmente es ayudarse. Al mal, tiempo buena cara; eso es lo creo que esta serie regala, y la gente lo agradece.


María León en una escena del rodaje de Marsella.


Después de Marsella va a empezar con otro rodaje: el de la segunda parte de Carmina o Revienta, de nuevo con su madre en el centro de la acción y su hermano tras las cámaras. ¿Para tanto da la familia León?
Lo que da para mucho es el personaje de Carmina, que es una pedazo de actriz y un personaje tan maravilloso que obliga a que contemos más sobre ella.

Personaje y persona se mezclan en tu madre, ¿en qué proporción?
Es más personaje. Se cuenta la personalidad de Carmina, pero no su vida. Lo que se cuenta es un guión, una ficción. En realidad no es una segunda parte, no sigue una saga, sino más bien otra película que se va a llamar Carmina y se centra sobre el mismo personaje. Lo que queríamos es que este personaje no se quedara en un experimento, como fue Carmina o Revienta, sino sacarle todo lo que puede dar. Carmina se ha metido en el corazón de mucha gente y ahora queremos enseñarla a más todavía. Ella es como es, pero en una ficción. Se cuenta cómo se desenvuelve Carmina ante el mundo, ante la vida, ante lo que se le va presentando. No puedo adelantar mucho más, pero va a ser un peliculón. Estoy segura de que va a gustar.

¿Volveréis apostar por la distribución simultánea en salas y en plataformas online?
Creo que sí. Con el experimento que fue Carmina o Revienta, Paco supo escuchar a la gente. Estamos en momentos de crisis y queremos hacer cine, así que hay que inventar. Paco tuvo muy oído, escuchó y vio que por ese camino se podía tirar. No tuvimos ayudas ni subvenciones, pero teníamos que hacerlo de alguna manera y creo que lo sacamos de la forma más inteligente. Esta vez sí vamos a tener ayudas y una distribuidora. Ahora sí, ahora todo el mundo quiere hacer Carmina. Es una suerte, claro, pero si Paco no se hubiera arriesgado con la primera no hubiera pasado esto. Él fue quien financió todo con su dinero, Carmina o Revienta salió de Aída.

Esta nueva película si parte con distribución, pero no tenemos claro todavía cómo vamos a hacerlo. La forma de vender la anterior marcó mucho y eso hay que respetarlo. Si podemos ganar dinero, mejor que mejor, pero no es nuestro objetivo. Lo que queremos es que la gente vea la película, que llegue al público, y si para eso tiene que ser por Internet, pues por Internet. Estamos con los oídos abiertos y a ver qué llega.


La actriz sevillana durante el rodaje.


Terminaréis la película en Marsella. ¿Qué le supondría irse a trabajar de forma continua al extranjero: una oportunidad o un Plan B?
No me lo he planteado en serio. Tengo muchas cosas que hacer todavía en mi país. Si me viene algún día un trabajo de fuera, espero poder enfrentarme a ello, pero ni se me pasa por la cabeza. Tampoco tengo una negativa, pero no me lo planteo. Espero viajar mucho en esta profesión, y si tiene que ser fuera, será, pero antes tengo que aprender muchas cosas y trabajar mucho aquí.
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