12 de noviembre de 2019, 2:14:25
Opinion


Alicia Huerta, el futuro de la literatura española

Joaquín Vila


No es por comparar. Sería excesivo. Pero sólo como ejemplo. A García Márquez le costó sudor y lágrimas publicar su “Crónica de una muerte anunciada””, una de las mejores obras de la literatura en español, y, sin duda, la que le otorgó el Premio Nobel a García Márquez. Nadie se la quería editar, pero no desfalleció y siguió luchando hasta que su libro se convirtió en la obra maestra que ya lo es. Una de las cumbres de la literatura española. Pero los editores debieron de liarse con la saga de los Buendía. ¡Pobres bobos!

En España, y más con la crisis, nadie se atreve a editar libros si no es de autores consagrados. El pelmazo de Pérez-Reverte con sus pecios y batallitas, el agudo y divertidísimo Eduardo Mendoza, el gran Carlos Marzal, la prepotente y aburrida Maruja Torres… venden libros ya sean mejores o peores. Pero los nuevos escritores no tienen cabida. Nadie se atreve a arriesgarse. Por la crisis y la incompetencia de las editoriales.

Pero resulta que hay una escritora de primera categoría, una joven novelista que anda luchando contra los elementos para ser considerada como se merece: una gran autora. Fascinante. Ya ha escrito tres novelas: “Delirios de persecución”, “Cosas que ocurren aunque tú no las veas” y “El secreto de Silvia Salgado”.

Están bien escritas, son brillantes, entretenidas, divertidas y mantienen al lector en vilo hasta la última página. Es una vergüenza que mientras escritorcillos de quinta fila por muy conocidos que sean (y prefiero no citar nombres) se ponen las botas a vender libros, Alicia Huerta luche por ser considerada lo que es: una inteligente, deslumbrante y magnífica escritora. Y, además, es guapísima.

Hay que reconocer que hacerse un hueco en el mundo cultural es complicado. Entre mafias cutres, ceporros editoriales que no saben ni leer, analfabetos y gentes que sólo quieren famosos que vendan, cuesta apostar por un nuevo valor. Pero hay que apostar. Esa es la cultura. Lo demás son melindres y cobardías. Y las editoriales deberían tener gente con olfato y preparación para descubrir nuevos talentos. Vender libros de Vargas Llosa lo hace hasta mi portera. Pero no hay coraje, ni sensibilidad, ni talento.

Amigo lector. Si quiere disfrutar de un buen rato, divertirse y leer una novela bien escrita, no lo dude. Pregunte y compre algún libro de Alicia Huerta. Y, a buen seguro que me lo agradecerá. Y pasará un buen verano. Desde luego, mejor que bambolearse con el patito entre las olas, hacer barbacoas pringosas de chorizo, morcillas y chuletillas con macarrillas analfabetos o tomar paellas con el arroz pasado en un chiringuito infestado de guiris. El verano es una horterada para paletillos aburridos.

Sin un libro de Alicia Huerta.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es