21 de septiembre de 2021, 15:53:24
Opinión


Política de visados de la UE



El anuncio de que la Unión Europea (UE) reconsiderará su política de exigir visados de entrada al territorio comunitario ha causado gran expectación en países de América Latina como Perú o Colombia. La obligatoriedad de ese trámite se impuso en 2001 causando una frustración generalizada que el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez sintetizó en aquella célebre afirmación malhumorada donde aseveraba: “Nunca necesité permiso para ir a la casa de mi madre”.

La reconsideración europea se ha producido tras una acertada solicitud del Gobierno de Mariano Rajoy cuyas alegaciones han movilizado a la diplomacia de Bruselas. La rigurosa medida de visados no se aplica a 11 Estados latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Panamá y Paraguay. El empleo de la medida a determinados países fue producto de necesidades de política económica y de seguridad relacionadas con el momento en que se implantaba el euro en suelo comunitario y se generalizaba la aplicación del convenio Schengen de libre circulación entre países europeos. Pero está en lo cierto el Ejecutivo español cuando señala que aquellas circunstancias han variado sustancialmente y resulta sensato revisar las decisiones adoptadas en aquel momento.

Si tomamos como referencia a países como Colombia o Perú resulta obvio su enorme avance en materia de seguridad jurídica y apertura comercial. En ambos se han afianzado las reformas democráticas a la vez que progresaba el Estado de Derecho frente a retos formidables como la guerrilla, la subversión revolucionaria o el narcotráfico, que han sido combatidos con eficacia a partir de instituciones democráticas. Como consecuencia de todo ello, en los últimos lustros se ha multiplicado por cuatro la inversión extranjera directa en ambas naciones. Una liberación comercial que ha desembocado este año en el Acuerdo Comercial Multipartes entre la Unión Europea, Colombia y Perú, donde España ha realizado un considerable esfuerzo diplomático. No sería coherente la entrada en vigor de este Acuerdo sin que Europa revise sus criterios de aplicación de visados.

La iniciativa está doblemente justificada en el ámbito específicamente español, ya que los lazos humanos con ciertas áreas latinoamericanas pudieran haber llegado a resentirse irreparablemente. El Gobierno de nuestro país debe persistir en esta iniciativa hasta que en el año próximo la postura de Bruselas de el giro deseado.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es