4 de diciembre de 2021, 18:21:15
Opinión


El accidente de Spanair

Germán Ubillos


Se cumplen cinco años del accidente del Avión de Spanair que se partió en dos e incendió en la terminal del aeropuerto madrileño de Barajas y el arroyo donde cayó situado dentro del recinto del aeropuerto.

Pilar Vera, presidenta de la Asociación de Afectados por el accidente ha pedido a las aseguradoras que ofrezcan indemnizaciones similares a las del 11M.

He vivido tres eventos tremebundos a lo largo de mi carrera profesional en el Gabinete de Prensa del Gabinete del Ministro de Fomento.

Yo era asesor técnico del Ministro, pero le servía en mi calidad de redactor de ese gabinete y según fueron pasando los años como “redactor único” del turno de la tarde. Yo y una secretaria, Pilar.

Los tres desbarajustes por decir algo ocurrieron cuando estaba entrando en la enorme nave climatizada con grandes ventanales que daban a los jardines y a la Castellana, ese edificio colosal, difícil de olvidar, que son los Nuevos Ministerios iniciada su construcción durante la 2 º república y terminado durante el franquismo.

Los tres fueron: “Las torres gemelas” de New York, el hundimiento del “Prestige” y el accidente de Spanair.

El primero me pescó según entraba. Me llamó el Jefe de Prensa: “¡Mira, mira!”, miré hacia la pantalla encendida de su televisor y vi como caían monigotes desde lo alto de un edificio cuya silueta se dibujaba en negro. Pensé que se trataba de una película japonesa de terror, algo así como “Japón bajo el terror del monstruo” que vi en mi infancia. Pero no, el director me hacía gestos de que era verdad, entonces comprendí que era el “World Trade Center”, alrededor del cual había paseado con mi inolvidable hermana Mercedes.

De pronto comenzaron a sonar a la vez los teléfonos de veintitantas mesas y yo me lancé como quien lo hace a una piscina a cogerlos.

Fue tremendo, hasta las tres de la madrugada no cesaron de sonar. Había que contestar a las llamadas de los familiares de los viajeros que volaban rumbo a América.

El soponcio le costó al director una embolia cerebral y su desaparición del Ministerio durante dos meses. No nos explicaron nada pero eso era corriente, se trataba del “secretismo” en el que se nos mantenía en aquel lugar, llegué a pensar que era como si estuviéramos manipulando la bomba atómica.

El hundimiento del “Prestige” tuvo más suspense, duró un poco más antes de partirse frente a la costa de Galicia y derramar todo el fuel sobre sus playas y acantilados, eso le costó a Gómez Sors, director entonces de Marina Mercante el puesto, pues fue defenestrado y después juzgado.

Se da la circunstancia de que yo hablaba personalmente con él todas las semanas interesándome por un amigo que estaba haciendo las oposiciones al Cuerpo Técnico Superior de Ingenieros Navales al servicio de la Dirección General de Marina Mercante, recomendación que sobraba pues sacó el número dos de su promoción y quedó directamente en dicha Dirección General en Madrid.

Pero a lo que vamos, el tercer episodio fue el trágico accidente aéreo de “Spanair” que costó la vida a 154 personas. Eso lo viví “ en vivo y en directo”, como decía mi amigo Pedro Pérez Oliva, realizador de Televisión Española que grabara mis guiones de “El condenado” con Antonio Iranzo y de “El reinado de los lobos” con Manuel Gallardo y Maite Blasco.

Ahí sí, ahí vi arder el aparato, llegar las ambulancias y ver a las víctimas calcinadas y otras sangrando entre hierros retorcidos o lanzadas más allá del fuselaje.

Recuerdo que aquellas imágenes no se borraron de mis retinas y de mi cerebro, me despertaba sobresaltado, sudando como un pollo y sentado sobre la cama.

Esos tres accidentes fueron el plato fuerte de aquel trabajo apasionante y precioso que representé durante los últimos treinta años de los 42 que estuve allí en aquel lugar de privilegio hasta cerca de hace dos años que me jubilé.

Sí, lo echo mucho de menos.
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