14 de diciembre de 2019, 23:20:24
Economía

Crónica económica


38 países se adelantan en las metas contra el hambre


Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es reducir el hambre a la mitad en un determinado período. El éxito es generalizado, y desafía la importancia o significación de la crisis económica.


Según ha informado la Organización para la Alimentación y la Agricultura, FAO, hay veinte países que han cumplido con el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD-1), que consiste en reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre entre 1990-92 y 2010-2012, según lo establecido por la comunidad internacional en la Asamblea General de la ONU en 2000. A estos se suman otros 18 países que hicieron suya otra meta más exigente, fijada en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de reducir a la mitad el número total de personas desnutridas entre 1990-92 y 2010-2012. Es un objetivo más exigente porque la población ha ido subiendo, de modo que rebajar a la mitad el número supone una rebaja mucho más importante en la proporción de la población mal alimentada.

Este es uno de los aspectos que debemos tener en cuenta al abordar estas cuestiones. La FAO no habla de hambre tal como la podemos entender en términos históricos: no se trata de muerte por inanición, o de una carencia severa de alimentación, sino de una alimentación que es insuficiente para tener un desarrollo físico pleno. Por eso, aunque en los titulares, como este, aparece la palabra “hambre”, a lo que se están refiriendo es a lo que prefieren llamar desnutrición o mala alimentación.

Los países que han logrado el primer objetivo son Argelia, Angola, Bangladesh, Benín, Brasil, Camboya, Camerún, Chile, República Dominicana, Fiji, Honduras, Indonesia, Jordania, Malawi, Maldivas, Níger, Nigeria, Panamá, Togo y Uruguay. Los que han logrado el segundo, más exigente, son Armenia, Azerbaiyán, Cuba, Djibouti, Georgia, Ghana, Guyana, Kuwait, Kirguistán, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, Samoa, Santo Tomé y Príncipe, Tailandia, Turkmenistán , Venezuela y Viet Nam.

Haciendo un repaso de esta lista, observamos que prevalece América, especialmente América Central, Asia y el África Subsahariana. Nada de ello es sorprendente. En Iberoamérica han mejorado mucho las condiciones políticas y económicas. Amartya Sen, premio Nobel de Economía, observó hace años que las democracias no solían permitir las hambrunas. Cabe pensar, y lo decía el propio Sen, que no hay gobierno que resista algo así en las urnas. El avance de las democracias en Iberoamérica ha ido de la mano del retroceso del hambre.

El caso de Asia es, en realidad, el más espectacular. Ya en los años 90' había dado un vuelco que dejaba la boca abierta a quien conociera la incidencia de la miseria en los años 60'. Asia tuvo la suerte de que las dictaduras que vivían esos países no eran del agrado de las potencias occidentales, por lo que éstas no les prestaron ayudas al desarrollo. Liberadas del yugo de las ayudas, estas economías se desarrollaron por sí mismas. Sólo China (aunque China es un caso particular que no entra en lo que he dicho anteriormente), han salido de la pobreza (que no es lo mismo que la desnutrición) centenares de millones de personas. Sí, centenares de millones.

Y África, continente al que le hemos dedicado no unani dos sino tres crónicas, ha aprendido (en parte) de los pavorosos destrozos hechos por el modelo depredador que prevalecía, se ha enganchado al comercio mundial, y está contribuyendo a que, también ahí, el mercado luche eficazmente contra el hambre.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es