22 de noviembre de 2019, 3:33:43
Opinion


Izquierda, derecha, ¿dónde ubicar al kirchnerismo?

Enrique Aguilar


En un excelente artículo publicado recientemente en La Nación, Roberto Gargarella enumeró las principales razones (quizá sería mejor llamarlas “sinrazones”) por las cuales el kirchnerismo debería ser considerado un régimen de derecha, oculto o no tanto bajo la máscara y la sobreactuación de un progresismo falso. Un hecho que, por una mezcla de acelerado desgaste y empecinamiento, se ha vuelto más y más ostensible en los últimos años.

He aquí algunas de esas “razones” que detalla Gargarella: la sanción de una ley antiterrorista destinada a tejer una red de espionaje interno, el nombramiento de un jefe del Ejército sospechado de violar derechos humanos, la alianza con “figuras emblemáticas de la corrupción menemista” para el armado de una política de medios de comunicación, la explotación irracional de recursos naturales, el acuerdo con Chevron tras la confiscación de YPF en nombre de la “soberanía hidrocarburífera”, el maltrato a los pueblos originarios, la pretendida eliminación de las medidas cautelares contra el Estado, etc., etc.

Al ver mencionadas todas juntas estas decisiones de gobierno, reñidas con cualquier concepción del progresismo, recordé un viejo trabajo de Norberto Bobbio titulado Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política, donde el filósofo turinés sostiene que la esencia de esta bicentenaria distinción radicaría en la diferente actitud que se asuma frente al ideal de igualdad.

He ahí, quizá, otra clave de interpretación para negarle al kirchnerismo el rótulo de izquierda, pues si algo han logrado sus políticas es agudizar todavía más la desigualdad en la Argentina, la brecha entre ricos y pobres, de la mano de un capitalismo asistido o de amigos que nada tampoco tiene que ver con los supuestos ideológicos que, de la boca para afuera, declaman sus militantes.
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