19 de septiembre de 2019, 12:54:57
Opinion


Tercera ronda para Grecia



Recientemente, el Bundesbank señaló que Grecia iba encaminada a un tercer rescate, porque en las actuales condiciones no podría seguir financiándose. Luego fue el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble, quien reconoció que el vecino mediterráneo podría llegar a un tercer intento por mantener financieramente a flote aquél Estado. Finalmente, y ante el revuelo que ha causado tal eventualidad, el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, ha dicho que el rescate no es la única opción, y tanto el gobierno alemán como el Banco Central Europeo han intentado echar agua sobre la previsión de que Grecia llegue a ese punto.

Por desgracia, hasta el momento, todo lo que sobre Grecia se daba como remota posibilidad ha acabado convirtiéndose en una previsión más que probable antes de convertirse en un hecho fehaciente. Y tanto la seguridad de quienes han lanzado esa idea como la calidad de su análisis hacen pensar que Grecia, efectivamente, no va a poder escapar a un tercer rescate. Y la canciller alemana Angela Merkel ha intentado retrasar el debate: “Sólo a mediados del año que viene estaremos en posición de hablar”. El asunto tiene tantas implicaciones políticas como económicas, porque Merkel se presenta a mediados de septiembre a la reelección, y los votantes alemanes no quieren que su voto contribuya a un nuevo programa, costosísimo, que podría fracasar como lo hicieron los dos anteriores.

Tan cierto es que Grecia sigue estando en una situación muy mala como que los progresos hechos hasta el momento son muy positivos e incluso esperanzadores. Es cierto que los dos gobiernos que han gestionado la intervención de la troika han sido perezosos en las reformas, o no han sabido vencer con decisión las resistencias por parte de los intereses creados. Pero también lo es que el doloroso cambio que está experimentando el Estado griego es muy importante, y que el duro ajuste económico da muestras de estar llegado a su fin. Quizás, si se hubiera limitado a llevar a cabo una política de austeridad y reforma del gasto, sin acompañarlo de una gran subida de impuestos, la situación sería algo más desahogada. Pero con tercer rescate o sin él, lo que no puede detenerse es la gran transformación que está experimentando aquél país, y que le asegurará un futuro más sostenible en las próximas décadas.
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