21 de octubre de 2019, 19:27:19
Opinion


Descabelladas manifestaciones de Óscar López



En democracia, la discrepancia ideológica y la manifestación de opiniones diversas son perfectamente legítimas. Pero no todo vale, sobre todo cuando las descalificaciones hacia el adversario se hacen a costa del sistema político y de las instituciones: entonces resultan tan inadmisibles como descabelladas, ajenas a una exigible mínima cordura y a cualquier razonamiento. Por esta vía se han despeñado las últimas apreciaciones de Óscar López, secretario de Organización del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). El señor López, como corifeo de su partido en el acoso y derribo del Ejecutivo de Mariano Rajoy a raíz del caso Bárcenas, ha dicho que la financiación irregular del PP está absolutamente clara y probada, afirmando taxativamente que está fuera de toda duda que existió una contabilidad B. Una afirmación plausible, pero aún por demostrar. Pero no contento con esto, ha arremetido contra el Partido Popular señalando que ha “competido ilegalmente” en las elecciones durante veinte años porque en las campañas electorales utilizó fondos de esa supuesta contabilidad B.

Óscar López se ha pronunciado con tanto desparpajo como absoluta irresponsabilidad. Uno de los aspectos que está fuera de cualquier controversia es la limpieza, transparencia y total legitimidad de los procesos electorales celebrados en España, desde que la sociedad española caminó por una modélica transición desde la dictadura hasta un sistema democrático, en el que la alternancia política se ha desarrollado con categórica normalidad. Podría recordársele al señor López que, de seguir su disparatada opinión, también su propio partido habría “competido ilegalmente” en los comicios si se pone sobre el tapete Filesa, trama de financiación ilegal del PSOE.

Pero no se trata de esto ni de entrar al trapo ante semejante despropósito. Un despropósito ante el que no estaría de más que el propio PSOE tomara cartas en el asunto, invitando a su secretario de Organización a dimitir, pues esperemos que el partido en su conjunto no comparta tal dislate. Resulta lamentable que, especialmente en unos momentos como los actuales, con tantos y tan complicados retos a los que hay que enfrentarse, políticos como Óscar López se dediquen no ya solo a no aportar soluciones, sino a tirar por tierra lo que es incuestionable, arrojando sombras sobre la legitimidad de nuestros comicios, algo que tiene el consenso de todos y que es muy positivo.

Y más inquietante resulta, si cabe, caer en la cuenta de que Óscar López, un político con responsabilidad e importantes cometidos en su partido, piense ese desatino. De alcanzar mayores responsabilidades ¿a dónde nos conduciría Óscar López o cualquier otro correligionario que le secunde?
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