12 de noviembre de 2019, 20:31:41
Economía

Crónica económica


El Corte Inglés: beneficios y renovación


La gran cadena de centros comerciales ha cerrado 2012 con unos beneficios de 171,5 millones de euros, un 18 por ciento menos que el año anterior. No son noticias tan malas como parece, si miramos la tormenta que vivimos aquél año.


La noticia es, casi, que El Corte Inglés ha vuelto a obtener beneficios. Las ventas de la cadena cayeron el pasado año un -7,7 por ciento, hasta los 14.552 millones de euros, cuando la tasa anual de la media de ventas a precios constantes fue, aquél año, del -10.2 por ciento. Y, si bien los beneficios se han corregido un 18 por ciento, esa caída es la mitad de la que se produjo en 2011, nada menos que un -34 por ciento.

Con todo, El Corte Inglés sigue siendo, con diferencia, la segunda cadena de centros comerciales de Europa, por delante de Marks & Spencer. De hecho, otros indicadores de sus resultados muestran una salud hasta cierto punto sorprendente: El resultado de explotación (Ebit) ha crecido un 2,5 por ciento, ya que ha sumado 336,4 millones de euros, mientras que el beneficio bruto de explotación (Ebitda) roza los 735 millones, un 11 por ciento menos que en 2011. El flujo de caja, de 676,6 millones de euros, cae un descenso del 5,4 por ciento.

En plena tormenta comercial, tal como hemos visto por la evolución de las ventas minoristas, en un año en el que se perdieron 850.500 puestos de trabajo, con un PIB que cayó un -1,37 por ciento, no hubieran sido de extrañar unos resultados más bajos.

Quizás los muebles se hayan salvado gracias a un cambio de estrategia. La potencia empresarial, en una empresa con tanta tradición y con una forma propia de hacer las cosas, a veces se topa con la capacidad de adaptación. Pero El Corte Inglés no ha dejado de adaptarse, con formatos más pequeños y precios más bajos en la alimentación. La plantilla ha seguido ajustándose; lo hace desde 2007, cuando empleaba a 109.800 personas. En 2010, con la aparente mejora de la economía española, detuvo la sangría de empleados, pero han seguido reduciéndose, hasta los 96.678. Por cierto que el 94 por ciento son fijos, una anomalía en comparación con la media de la economía, e incluso con otras grandes empresas.

Y la empresa ha tomado la decisión de mantener grandes centros comerciales que se erigieron en aquélla época gloriosa de los 2000, pero que ahora contribuyen con números rojos a las cuentas de la compañía. Cabe pensar que aquí se da una combinación entre la imagen de la empresa, aquí casi más importante que en otras, y una apuesta estratégica a largo o muy largo plazo.

Pero seguramente la gran noticia empresarial de este domingo en el que ha comunicado sus cuentas es el nombramiento de Dimas Gimeno como director general, el primero que tiene la compañía. Esto quiere decir que se nombra la figura del “número dos”, con visos, a la vista de todos está, de que acabe siendo el número uno.

Isidoro Álvarez tiene 78 años, y Dimas Gimeno, 40 años menos. Es abogado, y se ha recorrido la empresa entera, que es casi como sumar una carrera a su licenciatura. Y es sobrino del presidente. Es decir, que se ha preparado toda su vida para relevar al presidente. Bien es cierto que no es el único presidente, pero los otros candidatos tendrían que dar ahora más pasos de los que ha dado Gimeno.

Y atención a un dato: además de conocer “las tendencias más vanguardistas” del sector minorista, como ha comunicado la empresa a la prensa, Gimeno tiene experiencia en la implantación de la empresa en el exterior; en Portugal, en concreto. Esa salida fuera de España es, quizás, la asignatura pendiente más importante de El Corte Inglés, y quizás Gimeno sea el hombre adecuado para aprobarla.
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