21 de enero de 2020, 7:36:33
Opinion


El costo del capital en América Latina

Alieto Guadagni


Una de las características principales del proceso de globalización es la internacionalización de los mercados de capital, caracterizada por la creciente importancia de los flujos financieros asociados con las inversiones externas. Existe hoy un tablero mundial en el cual se diagraman los movimientos de capital, desde países financieramente excedentarios hacia los países que requieren aportes de recursos externos para financiar su propia inversión. En este escenario juegan un rol importante las naciones en desarrollo que acuden a los mercados de capital para financiar las inversiones estatales, por ejemplo, es difícil que una gran inversión en infraestructura no requiera una colocación de deuda pública en los mercados financieros. Por esta razón es importante prestar atención al costo de la deuda que asume cada estado, porque aquí no hay una regla de igualdad ya que hay un costo para la deuda para cada país, dependiendo de sus condiciones estructurales que definen su solvencia futura para el repago de la deuda emitida. Además , el costo de la deuda publica tiende a ser un piso para la inversión del sector privado,

JP Morgan calcula diariamente la evolución de este costo de la deuda publica emitida bajo la forma de bonos por las naciones emergentes; este “Indicador de Bonos de Mercados Emergentes” (EMBI) cuantifica la diferencia entre el costo de la deuda emitida por una nación emergente y el costo de la deuda emitida por la Reserva Federal de los Estados Unidos. El promedio de este sobrecosto es de 338 puntos, en el momento que escribo esta nota. Esto significa que estos bonos de las naciones emergentes afrontan un sobrecosto de un 3,38 por ciento por encima del costo de los bonos federales de los Estados Unidos.

Hay países con un costo bajo y bien por debajo de este promedio, como por ejemplo Bulgaria, Polonia y Filipinas.En América Latina existe una gran variación en este indicado del “riesgo país”, se destacan cinco naciones con “riesgo país” muy bajo (por debajo de los 200 puntos): Chile, México, Colombia, Perú y Panamá. Después encontramos a dos países con un riesgo mayor a los 200 puntos pero por debajo del promedio mundial de 338: Uruguay y Brasil. Finalmente encontramos a tres naciones con costos muy altos y muy por encima del promedio mundial: Ecuador (617 puntos), Venezuela (937 puntos) y Argentina (1036 puntos).

Un riesgo país alto significa de hecho un gran sobrecosto financiero para el proceso inversor, por eso no es fácil encontrar proyectos de inversión productivos capaces de absorber, por ejemplo en el caso de Argentina, un sobrecosto en el financiamiento más de 10 por ciento anual por encima de la deuda del gobierno de los Estados Unidos.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es