16 de diciembre de 2019, 4:46:52
Opinion


JUEGOS OLÍMPICOS: DESENCANTO, SÍ; RENDICIÓN, NO

Luis María ANSON


Para justificar tal vez el viaje gratis total a Buenos Aires de dos centenares de personas, los políticos crearon una expectación desorbitada en torno a los Juegos Olímpicos. A pesar de que las apuestas nos situaban en tercer lugar, todo eran declaraciones de que el éxito estaba prácticamente asegurado. La euforia suscitada justificaba los gastos, en algunos aspectos desorbitados, a los que se entregaban las autoridades deportivas, también las municipales, comunitarias y gubernamentales.

El natural desencanto que ha producido a la opinión pública el resultado de Buenos Aires no debe desembocar en una actitud generalizada de rendición. Madrid no ha conseguido los Juegos Olímpicos. No pasa nada. Habrá que intentarlo otra vez en 2024 o en 2028. La capital de España tiene instalaciones y capacidad para organizar una gran olimpiada. La reacción de la sana opinión pública considerará este pasaje como una anécdota y en lugar de rendirse continuará estimulando el deporte español y la moral nacional. Desencanto, sí, está claro; rendición, no. La vida continúa y los españoles tienen metas inmediatas que superar: la crisis económica, el paro, la defensa de la unidad nacional.

Los ilusos y los aprovechados regresarán, tras sus vacaciones olímpicas pagadas con el dinero de los contribuyentes, de tapadillo y con las orejas gachas. Deberían, además, enrojecer de vergüenza por haber creado tantas falsas expectativas.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es