18 de enero de 2020, 22:15:55
Opinion


Los ERE carcomen al PSOE



La juez Mercedes Alaya pedía ayer la imputación de José Antonio Griñán y Manuel Chaves por el caso de los ERE. Coincidía esta petición en el tiempo con la toma de posesión del nuevo ejecutivo autonómico andaluz, circunstancia que fue aprovechada por más de uno en Ferraz para sumarse a la teoría conspirativa urdida por Elena Valenciano. Según dicha teoría, todos los autos de la juez Alaya suelen ir parejos a algún acontecimiento de los socialistas andaluces; y algo de cierto hay en ello. De hecho, es absolutamente normal, por cuanto la enorme cantidad de hechos relevantes que se han desprendido de este caso tenía que coincidir por fuerza con parte de la actividad política autonómica.

En esta ocasión, sin embargo, el giro que dan los acontecimientos pone en una situación muy delicada a los socialistas, pues tanto Griñán como Chaves han sido y son personalidades destacadas del partido a nivel nacional. Los dos han presidido la Junta de Andalucía y, actualmente, Griñán es el presidente del PSOE, con todo lo que ello implica. Si la fiscalía no se opone a la petición de la juez y se da luz verde al suplicatorio, estaríamos ante el hecho sin precedentes de ver cómo uno de los principales partidos españoles tiene a su presidente imputado por corrupción. Más le vale ahora al equipo de Rubalcaba actuar como es debido, sin parapetarse tras Bárcenas y asumiendo las consecuencias de uno de los casos más graves que se recuerdan. Y viceversa: que el PP, en lugar de envolverse en el trapo sucio de los EREs, limpie los suyos. Ambos partidos deben aceptar y propiciar una catarsis del sistema político español, antes que la realidad de algún demagogo se los lleve por delante.
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