13 de diciembre de 2019, 23:51:55
Crónica Económica

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Cinco años después de Lehman, “todo está peor”


¿Recuperación o profundización de la crisis? Asistimos a las dos cosas. Por eso en la prensa económica, y en estas crónicas, se dan noticias contradictorias.


¿Recuperación o profundización de la crisis? Asistimos a las dos cosas. Por eso en la prensa económica, y en estas crónicas, se dan noticias contradictorias. Los cinco años transcurridos desde la caída de Lehman Brothers nos permiten apreciarlo con una mejor perspectiva.

Pero comencemos por el principio, por la quiebra de Lehman Brothers. Esra aquél un “banco de inversión”. Era propiedad de una familia judía, que lo creó en 1850, y fue adquiriendo tamaño. Especialmente en la época en que fue adquirida por American Express, aunque luego se deshiciese del banco.

En los años del boom, Lehman Brothers cabalgaba a lomos de la ola de crédito fácil creada por la Reserva Federal. Parte de esos créditos, especialmente los hipotecarios, eran fallidos. LB quiso “empaquetar y vender” parte de esos activos tóxicos, la operación no resultó del todo exitosa, y quebró. Hasta ahí una historia como miles de otras similares, en la que un banco quiebra. Pero Lehman Brothers se expuso en los medios como epítome del capitalismo desatado que habría creado la crisis, ya que actuó de forma irresponsable, como actúan los empresarios de banca dejados a su libre albedrío, a causa de que en los años 80’ se había acabado con todo rastro de regulación financiera. La historia, claro está, no es así, pero ¿Quiénes son los medios de comunicación para contar lo que realmente ocurre? ¿Cómo iban a explicar que el bancario es uno de los mercados más regulados de los Estados Unidos? Y, sobre todo, ¿para qué? Lehman, y todo lo que el banco representaba, es el problema. Un actor perfecto para el papel de una obra ya escrita.

Ahora los bancos en los Estados Unidos están mejor capitalizados que entonces. Desde luego, es un paso en la buena dirección. Está en línea con las indicaciones de Basilea III. A Lehman Brothers le dejaron caer, pero no a otras entidades consideradas “too big to fail”, es decir, demasiado grandes como para permitir que cayesen. De haberlo rescatado, quizás no sería hoy el ejemplo del fracaso que es.

Lehman Brothers estaba prestando 26 veces su capital, Bear Stearns 34 veces, y Washington Mutual, 12, allá por 2008. Bank of America y JP Morgan, los ganadores de la crisis, han reducido su apalancamiento, pero escasamente. Goldman Sachs sí lo ha hecho, de prestar 28 veces su capital, a hacerlo 12 veces. Los cinco grandes tienen una tasa media de capital del 9,7 por ciento, y la Reserva Federal cree que deberían ser del doble. Han mejorado, pero no son todavía bancos seguros, según recoge Quartz.

El precio del oro es un indicador de cómo va la economía. Si sube, es mala señal. Cuando cayó Lehman, estaba a 780 dólares. Y en la actualidad, cotiza a 1.329,90 dólares. Pero no es lo más preocupante. Lo más preocupante es lo que recoge Zero Hedge. ¿Qué ha pasado desde la caída de Lehman Brothers?

El apalancamiento de las empresas de los Estados Unidos es ahora mayor que nunca. El Banco de Pagos Internacionales, dijo hace tres meses que los riesgos internacionales persisten. Con razón: “el porcentaje de los ‘créditos apalancados’, formas extremas de crédito utilizadas por los peores prestatarios ha crecido a un máximo histórico del 45 por ciento, 10 puntos más que cuando se inició la crisis, en 2007. El ex jefe del BIS, William White, dice recientemente que “todos los desequilibrios están todavía ahí. Los niveles de deuda público y privado son 30 puntos porcentuales más altos como porcentaje del PIB en las economías avanzadas que lo que era entonces, y hemos añadido un nuevo problema con las burbujas creadas en los mercados emergentes, que están llevando a un ciclo de auge y caída”. En definitiva, “esto tiene el aspecto de 2007 de nuevo, sólo que peor”.
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