17 de septiembre de 2021, 12:30:20
Nacional

España


Sus señorías 'la lían' a la hora de votar: los errores más sonados


A pesar de que parece una tarea fácil de llevar cabo, lo cierto es que diputados y senadores muchas veces se las ven y se las desean para respetar la disciplina de sus respectivas formaciones y atinar con el botón correcto a la hora de emitir sus votos. La hemeroteca nos deja muchas y muy variadas pifias de todo signo.


Si está usted de acuerdo con la moción, pulse el botón verde. Si está usted en contra, pulse el rojo. Si prefiere abstenerse, pulse el amarillo. Estas instrucciones, sencillas a priori, han traído de cabeza a numerosos políticos que, en el momento clave de tener que votar, se han equivocado dando, en ocasiones, al traste con la estrategia de su grupo correspondiente.

Los ejemplos son muchos y afectan a todos los partidos políticos, y es que no hay nada más democrático que la equivocación, que no entiende ni de ideologías ni de colores políticos.

El último en tener lugar ha contado con la Ley de Transparencia como telón de fondo. El pasado 31 de julio, a la hora de someter a votación el articulado del informe en la Comisión Constitucional del Congreso, el PSOE se abstuvo por error, ya que reservaba su voto negativo para una votación de conjunto que no estaba prevista en dicha instancia.

Sin embargo, la semana pasada, el Grupo Socialista votaba en contra del texto junto a Izquierda Plural (IU, ICV-EUiA, CHA), UPyD y parte del grupo mixto (Amaiur, ERC, BNG, Compromís y Geroa Bai), ya que, a su juicio, la "obstaculización" del PP a las iniciativas de control al Gobierno del caso 'Bárcenas' les impide apoyarlo.

Antes, uno de los casos más flagrantes fue el inesperado apoyo que mostró el PSC a una resolución de Ciutadans en favor del bilingüismo en Cataluña el pasado mes de mayo. El texto, que sí fue rechazado por CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP, contó con el apoyo de la formación de Albert Rivera y de los 'populares' de Alicia Sánchez Camacho, que vieron cómo los socialistas se adherían a su propuesta por un error a la hora de votar.

A comienzos de año, el turno fue para el Parlamento vasco. Blanca Roncal, diputada del PSE, votó por equivocación cambiar la política penitenciaria, un texto presentado por el PNV, que vio cómo le caía del cielo un apoyo inesperado que le daba la mayoría frente al rechazo del PP, de UPyD, del resto del PSE y la abstención de EH Bildu.

Otro desliz no menos notorio fue el que tuvo el diputado del PSOE extremeño Rafael Lemus, quien en noviembre del año pasado tiró por tierra la estrategia de su grupo al votar a favor de la supresión de la paga extraordinaria de Navidad de los funcionarios y altos cargos autonómicos.

Su equivocación, crucial para decantar la balanza por un único voto, dio a la Junta de Extremadura el número de apoyos necesarios para sacar adelante su propuesta. Lemus, secretario provincial del PSOE en Badajoz, no tardó en reconocer y pedir perdón por su fallo. "Me he despistado por un momento y he votado lo que no tenía que votar; es una mancha en mi historial", declaró.

Pero el asunto de la paga extra parece ser que creó confusión en las filas socialistas, puesto que una votación en el ayuntamiento de Jerez de la Frontera al respecto, apenas dos meses antes, también salió mal. Entonces, el PSOE se opuso a que los miembros de la corporación municipal renunciaran a su sobresueldo navideño para desahogar las cuentas.

Sin embargo, no sólo los socialistas cometen errores de bulto a la hora de votar, y prueba de ello es la equivocación del Partido Popular en junio del año pasado. Entonces, la formación de Mariano Rajoy votó a favor de una iniciativa para prolongar el contrato de 1.500 promotores de empleo hasta finales de año en vez de hasta agosto, tal y como estaba previsto en los Presupuestos Generales que su Gobierno había redactado.

El PP justificó su fallo en el cambio en el orden del día de las votaciones, que llevó a varios de sus parlamentarios a creer que estaban votando otra cosa, si bien antes de cada consulta se notifica a todos ellos el contenido de la misma poniendo de manifiesto lo que muchas veces se les ha achacado: que su señorías muchas veces no saben el qué están votando y simplemente se rigen por la disciplina de partido.

Meses antes, de nuevo el PSOE tuvo un desliz a la hora de mantener su estrategia. En marzo, los socialistas se opusieron a la modificación de la ley orgánica complementaria de la Ley General de Estabilidad Presupuestaria para permitir que el Estado avalara el nuevo mecanismo de pago a proveedores municipales y autonómicos.

Sin embargo, cuando hubo de procederse a la votación general de la reforma presentada por el ministro Cristóbal Montoro, los socialistas se despistaron y acabaron votando en bloque contra la iniciativa, que exigía una mayoría cualificada por tener rango orgánico. En cualquier caso, el texto logró los votos requeridos con los diputados del PP y de CiU, entre otros.

Otro de los fallos más sonados también tiene a la formación de Alfredo Pérez Rubalcaba como protagonista. A la hora de constituir la Comisión de Defensa tras las elecciones de 2011, su grupo decidió respaldar a la candidata del PP, Elvira Rodríguez, que a la postre acabaría al frente de la de Economía y Competitividad. Entonces, Trinidad Jiménez, exministra de Asuntos Exteriores, señaló que sus compañeros se habían equivocado "al coger las papeletas de la votación".

UPyD y su máxima responsable, Rosa Díez, tampoco escapan a esta epidemia de pifias. En septiembre de 2010, la exdiputada socialista vizcaína votó en contra de uno de sus mayores puntales electorales y que su propio grupo había llevado al Congreso: la reforma de la Ley Electoral.

Lo curioso es que en esta misma votación se dieron otros tres errores a la hora de llevarse a cabo. El entonces ministro de Fomento, José Blanco, se posicionó a favor cuando debía hacer lo contrario, mientras que un diputado del PP se abstuvo en vez de rechazar la propuesta.

En diciembre de 2009, fue el Senado el escenario para otra pifia sonada. Un error en el voto de los senadores socialistas permitió que se incluyeran catorce enmiendas al Proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2010. Las propuestas aceptadas suponían un incremento del gasto de 250 millones de euros.

Ese mismo mes, la atención se centró en la Cámara Baja, en la que los diputados de CiU y PNV votaron sin querer a favor de la financiación autonómica que tanto habían criticado durante semanas, un error acogido con carcajadas, aplausos, vítores y gran jolgorio por los entonces diputados socialistas, que vieron cómo su propuesta se veía reforzada.

En junio de 2009, la diputada del PP Celia Villalobos aseguró haberse abstenido "por error" en una votación de una moción de Unión del Pueblo Navarro (UPN) que pedía posponer la reforma sobre la ley del aborto en el Congreso de los Diputados.

Error de bulto fue, sin duda, el que cometieron los diputados autonómicos socialistas de Andalucía, quienes en abril de 2009, y formando ellos Gobierno, votaron a favor de la política de Aguas propuesta por el Partido Popular. Ningún parlamentario se dio cuenta y la moción fue aprobada con los únicos votos en contra de Izquierda Unida.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es