15 de diciembre de 2019, 18:07:37
Sociedad

crónica religiosa


Escocidos y escaldados


Escocidos y escaldados, así han quedado muchos cuando han leído la amplia entrevista, 27 folios, que el Papa FRANCISCO ha concedido en tres sesiones al director de la revista de los jesuitas Civiltàcattolica, el sacerdote Antonio Spadaro. Una entrevista que ha sido reproducida por las 16 revistas de la Compañía de Jesús en diferentes países. En España “Razón y Fe”y que yo les invito a leer detenidamente, porque FRANCISCO a través de sus respuestas nos da una lección a todos. FRANCISCO en su conversación de seis horas se define “como un pecador en quien el Señor ha puesto sus ojos” y sueña con “una Iglesia capaz de curar heridas y consolar corazones”.



En varios medios de comunicación de nuestro país se ha puesto el énfasis en que el Papa se ha declarado “no ser de derechas”, sin entender claramente lo que el Papa quiere decir. Pero naturalmente es lo que vende para algunos porque FRANCISCO pide tiempo para hacer reformas y sueña con una Iglesia capaz “de curar heridas y consolar corazones”, con una presencia mayor del "genio femenino" en puestos de autoridad. El Pontífice afirma que los que tiene que hacer la Iglesia con los homosexuales es “acompañarlos con misericordia” y subraya que "no podemos seguir insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos". “Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar”.

Sobre el papel de la mujer FRANCISCO dice que “es necesario ampliar los espacios para unapresencia femenina más incisiva en la Iglesia. Temo la solución del “machismo con faldas”, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón. Pero los discursos que oigo sobre el rol de la mujer a menudo se inspiran en una ideología machista”.”La Iglesia no puede ser ellamisma sin la mujer y el papel que esta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia”.

Preguntado sobre la Iglesia con la que sueña, el Papa habla de una Iglesia “casa de todos, no una capillita en la que cabe solo un grupito de personas selectas. No podemos reducir el seno de la Iglesia universal a un nido protector de nuestra mediocridad”.”El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios 'clérigos de despacho'. Los obispos, especialmente, han de ser hombres capaces de apoyar con paciencia los pasos de Dios en su pueblo, de modo que nadie quede atrás, así como de acompañar al rebaño, con su olfato para encontrar veredas nuevas".El Papa no quiere funcionarios-cancerberos en el Vaticano: “Impresiona ver las denuncias defalta de ortodoxia que llegan a Roma. Pienso que quien debe estudiar los casos son las conferencias episcopales locales, a las que Roma puede servir de valiosa ayuda. La verdad es que los casos se tratan mejor sobre el terreno. Los dicasterios romanos son mediadores, no intermediarios ni gestores”.Francisco reitera que apuesta por una Iglesia que salga a las periferias existenciales y que se encarne con el pueblo, pero de verdad. "Cuando se habla de problemas sociales, una cosa es reunirse a estudiar el problema de la droga de una villa miseria, y otra cosa es ir allí, vivir allí y captar el problema desde dentro y estudiarlo".

Francisco se confiesa profundamente jesuita, una orden en la que decidió entrar por tres cosas: “Su carácter misionero, la comunidad y la disciplina. Y esto es curioso, porque yo soy un indisciplinado nato, nato, nato. Pero su disciplina, su modo de ordenar el tiempo, me ha impresionado mucho”..

Pero además de la entrevista, y dentro de esta crónica religiosa, FRANCISCO ha abordado nuevamente el polémico tema sobre la cuestión de las personas divorciadas y que se han casado por segunda vez, en el encuentro que tuvo a puerta cerrada con los sacerdotes de la diócesis de Roma, el pasado lunes. El Pontífice remarcó que “el problema no se puede reducir sólo a si pueden comulgar o no, porque quien plantea la cuestión en esos términos no entiende cual es el problema real”. El Pontífice anunció que tratará este tema principios de octubre con el grupo de los ocho cardenales que lo asesoran en la reforma de la curia romana, ya que destacó que la situación de los católicos divorciados que se han vuelto a casar “es un problema grave de responsabilidad de la Iglesia hacia las familias que viven en esta situación”.

Las declaraciones, los gestos y el desarrollo del Pontificado de FRANCISCO no dejan indiferentes a nadie y a algunos, como titulaba esta crónica religiosa, están “escocidos y escaldados”, porque la Iglesia necesita pastores y no funcionarios de despacho.
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