17 de septiembre de 2019, 19:18:18
Nacional

La teleasistencia, con copago


"Parece que quieran que nos muramos para dejar de estorbar"


La crisis ha puesto a los más desprotegidos al borde del abismo. La falta de ingresos de muchos o la precariedad de los mismos, dependientes de pensiones insuficientes, ha provocado que el copago sanitario sea un nuevo mazazo para sus bolsillos. Miles de madrileños ven cómo su sustento de emergencia, el servicio sanitario de teleasistencia, pasar a ser de pago con la nueva reforma regional.


"Parece que quieran quitarnos de en medio lo antes posible, que nos muramos para dejar de estorbar". Estas duras palabras las pronuncia Mari Carmen Alonso, anciana de 76 años y vecina del madrileño barrio de Hortaleza. Ella, como miles de madrileños jubilados y dependientes, han visto cómo el ayuntamiento de Madrid, al calor del copago farmacéutico, decidía cobrar desde el pasado mes de julio por el servicio de teleasistencia.

El servicio, que se empezó a implementar previo pago en marzo en el municipio de Torrejón de Ardoz, donde 400 vecinos tuvieron que asumir un gasto de entre 22 y 30 euros al mes, consiste en un dispositivo móvil que los mayores pulsan en caso de urgencia y que está permanentemente conectado a una centralita donde los servicios sociales atienden las llamadas de urgencias.

Para los nuevos usuarios, la medida se hizo efectiva el pasado día 1, mientras que para los que ya lo venían usando antes de la implantación del canon, este empezará a hacerse efectivo el próximo 1 de enero de 2014. En la actualidad, el 45 por ciento de los mayores de 80 años hace uso de la teleasistencia.

En principio, la medida, que cuenta con el pleno rechazo de las asociaciones de consumidores y afectados y que se enmarca en el cumplimiento de la Ley de Servicios Sociales, será progresiva, de modo que pagarán más aquellas personas que cuenten con una pensión más elevada. Así, el canon por disfrutar de este servicio, vital para muchas personas, oscilará entre cinco tramos diferentes: 12 euros al mes para los que perciban más de 999,33 euros, 9 euros para los ganen entre 768,31 y 999, 32 euros, 6 euros entre 614,30 y 768,30 de pensión, 3 euros desde 460,30 a 614,29 euros y, por debajo de 460,29, el 34,3 por ciento de los beneficiarios de la teleasistencia, el servicio será gratuito.

En el caso de Madrid, el servicio está en manos de tres empresas concesionarias (Servicios Teleasistencia, Asispa y Personalia y Servicios de Telemarketing) que vieron ampliado su contrato en marzo pasado con el consistorio madrileño hasta 2016 por un montante total de casi 90 millones de euros.

Con la crisis atizando las economías domésticas, los jubilados, uno de los sectores de población más desfavorecidos y desprotegidos a juicio de Facua, se ve en la obligación de hacer frente a este nuevo "impuesto" por un servicio que, en muchos casos, puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte para 87.000 de sus 133.000 ancianos usuarios en la capital.

Hasta ahora, los cobros se han hecho mediante domiciliación bancaria o transferencia y desde el ayuntamiento se asegura a este periódico que, en caso de que los beneficiarios no puedan hacer frente a los pagos, se estudia el caso "uno por uno para ver qué se puede hacer y el grado de urgencia de los mismos".

"Yo no porque gracias a Dios me lo puedo permitir, aunque no por mucho margen, pero sí conozco a gente que está tan justa de dinero al mes que se quitará del servicio porque no pueden más; ¿Qué supone eso? Que, si les pasa algo, el ayuntamiento ya no está ahí para hacer nada, nos abandonan para quitarnos de en medio", denuncia Alonso en conversación con EL IMPARCIAL.

Similar es la protesta de Felicidad Vázquez, de 72 años y residente desde hace más de cuatro décadas en una vivienda de renta antigua en el barrio de Chamberí. "A mi casa han tenido que venir dos veces porque me caigo con facilidad; de no ser por los asistentes a lo mejor yo hoy no estaba hablando porque a saber qué hubiera sido de mi, que sufro una barbaridad cada vez que me levanto de la cama", sostiene a este periódico.

Vázquez, que se enteró de la medida por una llamada telefónica a su domicilio hace unos meses, también se queja de que al copago de la teleasistencia, "que puede parecer nada porque en mi caso serán 9 euros al mes, le tienes que sumar otros 'palitos' como las medicinas o la ayuda especializada y el resto de gastos para vivir en general, desde la luz a la cesta de la compra; una maldita vergüenza, una faena".

Por su parte, desde Facua se lamenta "que sean las personas de la tercera de edad las que una vez más se vean afectadas por este tipo de medidas establecidas por los ayuntamientos y las administraciones públicas".
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