17 de noviembre de 2019, 16:07:59
Economía

la tormenta ahogaría la débil recuperación de la economía española


EEUU bordea el abismo de la quiebra al no alcanzar un acuerdo sobre el techo de deuda



Los todavía débiles brotes verdes de la recuperación económica española –un clásico de esta travesía por el desierto que llaman crisis, y que en realidad es una depresión económica- están pendientes de los nubarrones que se avecinan en los mercados internacionales. Si se desata la tormenta, se ahogarán sin remisión. Todo depende del peligroso juego que en estos momentos se dirime en Washington, entre demócratas y republicanos.

Se trata del techo de deuda, ese muro de contención para el endeudamiento excesivo que está reglado en los EEUU, y cuya ampliación depende del acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas, algo que por el momento no se ha producido, y que puede llevar al impago de las obligaciones y compromisos del sector público de la mayor economía del mundo. El ‘default’ en la palabra técnica de los inversores. Se trataría de una curiosa quiebra, muy distinta a la que recientemente acaeció en Grecia, ya que, en principio, a EEUU no le falta solvencia.

Sin embargo, los republicanos parecen empeñados en enrocarse hasta el último momento, imposibilitando el acuerdo que permitiría a EEUU seguir endeudándose para poder hacer frente a sus pagos. Un arma, la del posible impago, que les posibilita ser especialmente duros en la negociación, pero que, como ha declarado el gurú bursátil Warren Buffett, una de las mayores fortunas mundiales, “debería ser como las bombas nucleares, demasiado terribles para ser usadas”.

Y es que numerosos expertos ya han reiterado que la quiebra de EEUU, cuyo Gobierno permanece cerrado a expensas del acuerdo, dejaría la catástrofe por la quiebra de Lehman Brothers en un juego de niños. “Lehman era una solo empresa. Aquí estamos hablando del Gobierno de EEUU”, ha manifestado el ex del Tesoro de EEUU y actual director ejecutivo de BNP Paribas, Tim Bitsberger.

De hecho, las declaraciones apocalípticas se suceden. Jamie Dimon, al frente de uno de los mayores bancos de inversión del mundo, JP Morgan, parece transmutarse en el replicante de Blade Runner y entona un discurso parecido al de “he visto cosas que vosotros nunca creeríais…”, cuando declaro, en una conferencia sobre industria financiera, que la catástrofe sacudiría la economía mundial “de una manera que vosotros no podríais entender”. Pero parece no terminar de creer en que sea posible: “Los EEUU no pueden incurrir en impago, y, en mi opinión, no incurrirán en impago”. Anshu Jain, co director ejecutivo del Deutsche Bank, se une al coro de los banqueros atemorizados y afirma que sería “profundamente catastrófico”.

A pesar de que Dimon cree que las consecuencias no son fáciles de entender, y de que más de un experto ha hablado de escenario impredecible, sí parece sensato en pensar que las consecuencias serían similares a las de la quiebra de Lehman, pero amplificadas. En principio, pánico en los mercados, hundimiento del dólar, paralización del crédito, cadena de impagos derivados y, en definitiva, derrumbamiento de ese frágil castillo de naipes que es la economía de las finanzas, sostén asimismo de la economía real, en un sistema de dinero fiduciario.

Uno de los asuntos que se debe tener en cuenta es a quién debe ese dinero la mayor economía del mundo. China es el principal acreedor de los EEUU. El país comunista, de hecho, está financiando el nivel de vida occidental de los estadounidenses, gracias a sus compras masivas de deuda, ya que los dirigentes chinos han invertido los ahorros del gigante asiático en aquellos activos que consideran más seguros, y quizá estratégicos, los dólares. Así, poseen más de un billón de bonos del Tesoro estadounidense. En concreto, 1.277.300 millones de dólares. Las autoridades chinas ya han advertido a Washington de que deben solucionar cuanto antes el asunto. Las consecuencias de un impago prolongado son, inimaginables.

Japón también se vería afectado, ya que acumula algo más de un billón en bonos estadounidenses. En menor medida, todas las potencias desarrolladas cuentan con miles de millones invertidos en papel de deuda de la mayor economía del mundo, considerado uno de los activos más seguros. España posee 21.900 millones de dólares en estos instrumentos de ahorro.

Pero en Washington no parecen decididos a calmar los ánimos de sus acreedores. Los demócratas en el Senado han rechazado la propuesta de la senadora republicana Susan Collins, que contaba con cierto predicamento en los días pasados. El demócrata Harry Reid ha entrado en negociación con el republicano Mitch McConnell en unas conversaciones que han sido descritas como “muy preliminares”.

Los senadores, de hecho, han afirmado que no tienen un plan definido para evitar el colapso.

Los principales indicadores de la bolsa estadounidense terminaron este viernes al alza, y tampoco ha habido ventas masivas de los bonos del Tesoro de EEUU como consecuencia del pánico. Por el momento, no hay una reacción real al peligro en los mercados.

La fecha límite para el ‘default’ es el próximo jueves, y el mundo contiene la respiración ante la mera posibilidad de un hecho que cambiaría el rumbo de la economía global.
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