17 de septiembre de 2019, 4:17:27
Sociedad

Participación en el descubrimiento científico del año


Qué ha hecho España por el bosón de Higgs y cómo nos corresponderá la ‘partícula divina’

Laura Crespo

El ahora enfermo sector español de la ciencia ha participado activamente en el descubrimiento científico más relevante de la década.


En 1928, el físico británico Paul Adrien Maurice Dirac predijo en un determinado contexto teórico la existencia de las antipartículas. Pocos años después, en 1932, se descubrió la primera traza del positrón, la antipartícula de electrón. El hallazgo excitóprofundamente a la comunidad científica, que supo contagiar en cierto modo a la sociedad de su euforia. Así fue, hasta el momento en que surge un interrogante. ¿Y eso para qué sirve? En los primeros años treinta la respuesta era tan fácil como esta: para nada. Como el por entonces revolucionario hallazgo de Dirac, el hoy archi-famoso bosón de Higgs, valedor del Nobel y el Príncipe de Asturias de Física 2013, es parte de esa cosa llamada ciencia básica, esa que responde a la curiosidad y el ansia más instintivas del ser humano y esa que, por cierto, hoy está en España en el centro de los recortes presupuestarios.

La antimateria, el Higgs y casi la totalidad de descubrimientos de la ciencia más fundamental no nacen con una aplicación práctica determinada bajo el brazo. Sin embargo, si Dirac hubiera visto recortada su investigación por falta de concreción en sus beneficios para la sociedad de aquel entonces, la nuestra no dispondría hoy de radioterapia o de escáneres PET para diagnóstico del cáncer.

“Pensar que lo que no tiene un beneficio a corto plazo no es beneficioso es el argumento que están utilizando los gobiernos españoles para no dar financiación a todo lo que no les interesa, todo aquello que no les sirve para conseguir votos en los próximos cuatro años”, lamenta el físico Pablo García Abia, investigador del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y colaborador del experimento CMS en el acelerador de partículas LHC, escenario del hallazgo del bosón de Higgs.

El propio Peter Higgs, formulador de la esquiva partícula que la Física ha estado buscando durante cincuenta años y parece al fin haber encontrado en el verano de 2012, advirtió el pasado jueves, antes de recoger el premio Príncipe de Asturias en nuestro país, que la asfixia económica a la que se está sometiendo al sector del I+D+i en España puede hacernos perder la vanguardia científica conquistada en las últimas décadas.

Y como para muestra, un botón, este último e histórico descubrimiento, el de la partícula que reafirma el modelo teórico con el que se explica el funcionamiento de la naturaleza, cuenta con una amplia participación española a través de un conjunto de centros, universidades y laboratorios públicos. Muchos de ellos están hoy amenazados por los números rojos.

La parte española
Coincidiendo con el reingreso de España en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) en 1983 –tras un primer periodo entre 1961 y 1968-, la Física de Partículas nacional experimentó un importante desarrollo. En la actualidad hay unos 500 científicos, ingenieros y técnicos españoles en el mayor laboratorio de Física de Partículas del mundo entre personal de plantilla, asociados, colaboradores y estudiantes. De ellos, 200 participan en los experimentos del LHC centrados, los más relevantes, en la búsqueda del bosón de Higgs. Entre un tres y un cinco por ciento de los recursos humanos que se han dedicado al ya legendario hallazgo son españoles y han participado tanto en las fases de diseño, construcción y puesta en marcha del Gran Acelerador de Hadrones (LHC)como en el análisis de la ingente cantidad de datos que ha permitido dar caza a la partícula formulada por Higgs.

García Abia participa en el experimento CMS que, junto al otro gran proyecto del LHC, el ATLAS, ha dado con el bosón. “CMS es una especie de cámara digital de 80 megapíxeles que toma fotografías a una velocidad de 40 millones de veces por segundo”, explica el físico. Incluso después de filtrar esas imágenes y “tirar buena parte a la basura”, la cantidad de información que sólo este experimento ha generado es de “unos cuantos millones de gigas al año”.

España ha tenido también una participación altamente activa en la red especializada que los científicos utilizan para gestionar, procesar y analizar esos datos, la Grid. Nuestro país ha aportado un 4 por ciento del presupuesto de este macro centro de cálculo distribuido, la madre de lo que hoy conocemos, a nivel usuario, como ‘la nube’. Además, España cuenta con un centro de computación, el PIC de Barcelona, entre los 11 de segundo nivel, superados sólo por el CERN en relevancia dentro de esta red de información, y siete entre los cien de todo el mundo situados en un tercer nivel de implicación en Grid. “Estamos muy bien integrados y situados dentro de la Grid, lo que quiere decir que tenemos gente muy activa en análisis de datos”, valora García Abia.

Todos estos centros públicos de investigación han participado en el descubrimiento científico más relevante de las últimas décadas, el bosón de Higgs, con un presupuesto que parte de la Secretaría de Estado de I+D+i, dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, gestionado a través del Programa Nacional de Física de Partículas Elementales.

Pero no todo el capital que España ha invertido en hallar la partícula a la que se atribuye la capacidad de otorgar la masa al resto de partículas elementales ha partido de instituciones públicas. Son muchas las empresas que, sobre todo en la fase de diseño y construcción del colisionador LHC, han aportado tecnología y conocimiento.

Desarrollo tecnológico y empresarial
El CERN destina entre el 30 y el 40 por ciento de su presupuesto a la contratación de suministros y servicios proporcionados por la industria de los países miembros, un porcentaje que se duplica durante los periodos de construcción de nuevos aceleradores de partículas. España es el quinto país del CERN en retornos industriales procedentes de su participación en el LHC, obteniendo el 6,5 por ciento del total de las adjudicaciones.

“En un periodo de catorce años, entre el 98 y el 2012, las empresas españolas consiguieron contratos del CERN por valor de más de 250 millones de euros”, destaca el físico del CIEMAT, quien señala además que “no es importante sólo la caja que hagan” estas compañías. “Para participar en los concursos de contratos del CERN han de ser empresas con una cierta calidad, tienen que ponerse al día en investigación y desarrollo y cumplir unos estándares que las obligan a posicionarse estratégicamente en el mundo tecnológico al margen del LHC”, explica García Abia. Haber contribuido al desarrollo del LHC “les sirve como trampolín para involucrarse en otros proyectos internacionales”, dice el físico.

El investigador español hace hincapié en que la participación de España en el LHC y el descubrimiento del bosón de Higgs “ha favorecido el desarrollo de la industria española en un campo en el que, sinceramente, nos hace mucha falta”.

“Existen pocas empresas especializadas en el sector tecnológico a este nivel y es un sector muy avanzado”, apunta García Abia. Para entender el esfuerzo de estas empresas y cómo el sector se expande y mejora a partir de ellas, el físico explica que la tecnología desarrollada para el LHC por compañías españolas incluye, por ejemplo, imanes superconductores que funcionan a una temperatura de 1,9 grados kelvin, más baja que la del espacio exterior, o con presiones atmosféricas diez veces inferiores a la que hay en la superficie de la Luna.

Educación y ciencia
Con España situada entre los primeros puestos europeos en desarrollos científicos tan relevantes como los que han propiciado el hallazgo del bosón de Higgs, los recortes en investigación hacen peligrar una posición que se ha ganado con años de esfuerzo. Según la opinión de los expertos preocupa, sobre todo, este tipo de ciencia básica que responde más a la sed de conocimiento innata al ser humano que a los beneficios sociales o económicos que de ella se puedan obtener desde el primer minuto. Sin embargo, García Abia recuerda que, como en el caso de Dirac, “la investigación aplicada no sale del aire, si no que tiene unas raíces muy profundas en la investigación fundamental”.

El físico señala, además, que la ciencia está estrechamente relacionada con otra de las grandes víctimas de la crisis en nuestro país: la educación. “La ciencia es la punta del iceberg y la parte de debajo es la educación; no hay ciencia sin educación y nosotros somos el paragolpes de todos los vaivenes del sistema educativo”, lamenta.

“Aunque afectan a cualquier sector profesional, la ciencia tiene un carácter académico que la hace sufrir más los vaivenes del sistema educativo”, explica el físico, quien asegura que, trabajando en investigación, “te das cuenta hasta qué punto han sido negativos todos estos cambios de planes de estudios y esta politización que se ha hecho de la educación”. Y sentencia: “Es malísimo para los chavales y malísimo para que luego tengan carreras profesionales robustas”.

Según el investigador miembro de los experimentos en el LHC “la gente ahora está bien preparada”. García Abia cree que “el problema es que algunos de los que podrían acceder a un trabajo en un entorno científico no lo hacen porque han pensado que en esta situación económica no van a conseguir un buen trabajo en este campo y se van a entornos más prácticos”. Para el físico, esto es un error en la mayor parte de los casos. “Elegir una carrera sólo porque crees que vas a conseguir trabajo acaba desmotivando y llevando a hacer cualquier cosa; así no consigues una clase profesional robusta en tu país”, opina. Para García Abia, “nadie parece querer darse cuenta de que los estudiantes están por encima de la política”.

El físico, que también dirige trabajos de fin de máster y doctorado, cree que “hay que motivar mucho a la gente joven” y hacerles saber que “se puede trabajar en ciencia sin ser Albert Einstein o sin ser Peter Higgs”. Mientras que en educación, el investigador cree que “todos los últimos gobiernos han sido nefastos”, en ciencia sí ve una “diferencia” puesto que “parece que con el nuevo Gobierno las cosas sí que están yendo claramente peor que la época anterior”.

García Abia compara la acción de Alemania en época de crisis, que ha aumentado significativamente las inversiones en investigación, y la de España, “que lo que hace es recortar el dinero a los proyectos científicos, cancela la tasa de reposición, condena a los laboratorios y sacan las convocatorias de los proyectos con retrasos de un año”.

Hoy, muchos de los laboratorios y centros españoles que han participado activamente en la búsqueda del bosón de Higgs siguen, según el físico, esperando con ansia una convocatoria de proyectos de investigación que nunca llega, financiación sin la que será posible mantener las actuales líneas de investigación.
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