14 de diciembre de 2019, 18:38:41
Opinion


Rubalcaba, entre el mensaje y las confabulaciones sucesorias

Javier Cámara


A nadie se le escapa que en la Conferencia Política del PSOE se va a prestar especial atención a todo menos a un programa ideológico, a un mensaje al ciudadano o a un discurso común y coherente en toda España. Sus cabezas visibles dicen que van a presentar ideas, pero lo cierto es que se esperan anuncios relativos a las primarias con todo lo que de conspiración, corrillos, familias y nuevas vías trae empezar a maquinar sobre los futuros candidatos.

Ha sido el propio Felipe González el que más claro ha hablado al respecto de la falta de un líder en los socialistas españoles, pese a reconocer que Alfredo Pérez Rubalcaba cuenta con “la mejor cabeza política de España”. Tampoco se ha mordido la lengua, también este miércoles, la eterna candidata Carmen Chacón al reconocer que el partido tiene un problema de “credibilidad”. Pero lo cierto es que del número uno de los socialistas españoles se duda desde el día en que fue elegido y los responsables del partido en Andalucía y Cataluña no parece que le estén ayudando mucho a dar una imagen de unidad.

Tampoco ayuda el último CIS, que con cocina o sin ella no refleja ninguna mejoría en la confianza que el ciudadano tiene en el PSOE. La falta de propuestas y salidas a los problemas del día a día hace que no se termine de olvidar la mala gestión del partido en la etapa Zapatero y que Rubalcaba, como legítimo sucesor, siga sufriendo esa mala imagen que parece no querer abandonarle.

Propios y extraños difícilmente se pueden pronunciar al respecto del programa del PSOE cuando no ofrece alternativa alguna, muestra una ambigüedad inquietante ante cuestiones como la unidad de España y se limita, exclusivamente, a decir que tumbará todo lo que está haciendo el PP cuando sean ellos los que estén en el Gobierno.

Y digo yo: ¿Cuál será la noticia en la Conferencia Política del PSOE, el mensaje ideológico o las primarias? ¿Dónde está el problema del PSOE, en el programa o en su líder? ¿Hasta qué punto las divergencias con el PSC pasan factura a Rubalcaba? ¿Cuándo dejará el PSOE de decir “no” a todo en lo político? Y a nivel interno, ¿cuándo se dejarán “las familias” de confabulaciones sucesorias?

Difícil papeleta para el líder socialista, que ve como los problemas se le presentan en su propia casa cuando “la vieja guardia felipista” es la que más critica su política y los que están por venir sólo hablan de regeneración y primarias. Veremos si de verdad van dando la cara los que no quisieron hacer frente a Rubalcaba cuando debieron hacerlo y el partido y sus bases pueden empezar a dejar de jugar a las quinielas con quién será su próximo jefe.

Mal seguirán las cosas para el PSOE si el único punto de interés que concita para la opinión pública es cuál será la cara de su candidato. Feo cartel el de una formación relegada a encabezar cualquier tipo de movilización popular y a hacerse la foto en busca de futuros pactos con formaciones como Amaiur o ERC. El panorama político nacional no puede prescindir de un partido socialista fuerte y con vocación de Gobierno. ¿O sí?
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