5 de diciembre de 2021, 8:15:29
Los Lunes de El Imparcial

RESEÑA


Santiago Mata: Holocausto católico. Los mártires de la Guerra Civil


Santiago Mata: Holocausto católico. Los mártires de la Guerra Civil. La Esfera de los Libros. Madrid, 2013. 512 páginas. 23 €. Libro electrónico: 9,49 €


El historiador y periodista Santiago Mata publicó en 2011 El tren de la muerte (La Esfera de los Libros) que, con prólogo de Stanley G. Payne, ofrecía una exhaustiva investigación sobre la que se conoce como la primera gran masacre de la Guerra Civil española: el 12 de agosto de 1936 más de doscientas personas eran conducidas en un tren procedente de Jaén para ser encarceladas en la prisión de Alcalá de Henares por orden del Gobierno de la II República. Pero no llegaron a su destino. Cerca de Valencia, el tren fue detenido por grupos de milicianos republicanos que realizaron un fusilamiento masivo con la connivencia del Gobierno. El “delito” de las víctimas era tener creencias religiosas católicas o una ideología conservadora.

Ese mismo “delito” de profesar la fe católica es el que le costó la vida a cientos y cientos de personas durante el episodio más terrible y luctuoso de nuestra reciente historia. En Holocausto católico. Los mártires de la Guerra Civil, Santiago Mata se centra en los religiosos, tanto pertenecientes a la jerarquía como del clero de a pie, asesinados en la contienda. Así en este estudio se recogen por primera vez las biografías -sus orígenes, el nacimiento y desarrollo de su vocación, su muerte violenta- de más de mil quinientos sacerdotes y monjas que sufrieron persecución y muerte. Biografías como la de Martín Martínez Pascual, un sacerdote de veinticinco años, que preside la portada de la obra, en una fotografía tomada el 18 de agosto de 1936. Martínez Pascual, según se cuenta en el libro, estaba escondido en una finca ante el acoso a los religiosos. Pero, al enterarse de que su padre había sido detenido por los milicianos con el propósito de averiguar el paradero de su hijo, se presentó rápidamente para salvar a su padre, aun a sabiendas de que por su condición de sacerdote le iban a matar.

Estas 1523 personas inocentes asesinadas, cuya historia se cuenta en el volumen, han sido proclamadas por el Iglesia “mártires del siglo XX en España”, y 522 de ellas fueron beatificadas recientemente en Tarragona –la beatificación más numerosa de la historia de la Iglesia Católica-, en una nueva ceremonia presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato. Todos ellos ejecutados por el simple hecho de poseer unas creencias personales legítimas, en un acto de sectarismo criminal contra inocentes que quiso -aun se quiere, a veces- ampararse tras falsas justificaciones sobre la guerra. Para Santiago Mata, lo que refleja el libro viene a ratificar la afirmación de Ksawery Pruszynski (1907-1950), quien, pese a apoyar la causa republicana y terminar siendo embajador de la Polonia comunista en Holanda, reconoció: “Las principales víctimas de la revolución francesa fueron los aristócratas y cortesanos; las de la revolución rusa, los terratenientes y las de la revolución española, los curas”. La inmensa mayoría de los sacerdotes y laicos creyentes cayeron a manos de los partidos integrantes del Frente Popular republicano, aunque Santiago Mata no oculta en el libro el caso de 26 que fueron fusilados por el bando llamado "nacional".

Lo ocurrido se correspondía con una persecución religiosa cuyo objetivo último era el exterminio sistemático de la Iglesia católica en España. No solo se segaron las vidas de religiosos y seglares por el simple hecho de tener unas convicciones íntimas de naturaleza pacífica, sino que se incendiaron iglesias y centros de enseñanza católicos, se profanaron cadáveres, se aniquilaron símbolos religiosos y se destruyó patrimonio artístico. Todo un modelo de odio fratricida salvaje que ciertos sectores se niegan a reconocer, justifican o exculpan, todavía hoy, ante toda evidencia.

De un tiempo a esta parte, cuando se habla de memoria histórica se hace hincapié en las víctimas de un bando, el franquista, lo que resulta engañoso y manipulador, sobre todo de cara a las nuevas generaciones que tienen derecho a conocer la historia de su país sin que se presente como una simplista batalla entre buenos y malos. De ahí que sea necesario que hoy se proporcionen acercamientos como, por ejemplo, el de la película estrenada este año Un Dios prohibido, de Pablo Moreno, en la que se relata el fusilamiento de 51 miembros de la Comunidad claretiana de Barbastro, o el de este libro.

No se trata en absoluto de reabrir viejas heridas, pero sí de que se conozca la Historia con todo su rigor y no solo desde un lado. Precisamente para que no se repita jamás un hecho tan trágico como el de la contienda fratricida de 1936. Y tampoco, como el propio Mata aclara, la cuestión es condenar o justificar posiciones políticas o ideologías en sí mismas. El repudio de todos debe ir hacia la violencia ejercida contra quienes no han cometido otro "delito" que tener unas convicciones, sean estas cuales fueran. Y, quizá, no olvidar, por lo que aboga el autor de Holocausto católico, el perdón en su doble dirección: como el acto de perdonar y el de pedir perdón.


Por Rafael Fuentes
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