23 de septiembre de 2019, 0:54:42
Opinion


Acercamiento entre Irán y Estados Unidos



La segunda ronda de negociaciones sobre el programa nuclear iraní concluía este pasado domingo sin un acuerdo entre el grupo de países del P5+1 y Teherán. Con todo, el mero hecho de que Irán esté en una mesa negociadora debatiendo sobre su programa nuclear es de suyo algo muy positivo, impensable hace bien poco. De hecho, estos contactos se retomarán en Ginebra a finales de mes, lo que hace pensar que hay voluntad por ambas partes de encontrar puntos de encuentro.

Algo parece haber cambiado en Irán desde que Rohani sucediera a Ahmadineyad en las últimas elecciones. Dicho cambio ha traído consigo un acercamiento entre Teherán y Washington, tan tenue como esperanzador. Así las cosas, Obama ha apostado por seguir con su política de mano tendida, insinuando que podría suavizarse la política de sanciones, y el Reino Unido ha restablecido relaciones diplomáticas con la designación de sendos encargados de negocios en la capital iraní y en Londres.

No comparten esta visión ni Israel, ni tampoco Arabia Saudí ni Francia, por motivos bien distintos. Netanyahu sigue sin fiarse, y parece sentirse molesto por la posibilidad de que se produzca una distensión entre Irán y Estados Unidos. Los saudíes, a su vez, tienen en los iraníes a sus principales rivales dentro del mundo musulmán. Y los bandazos que de un tiempo a esta parte protagoniza la política exterior francesa hacen difícil llevar a cabo un análisis preciso. En todo caso, si Obama y Rohani mantienen su actual política de acercamiento será una buena noticia para la estabilidad global.
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