12 de noviembre de 2019, 7:00:51
Opinion


Irán vuelve a la senda de la sensatez




La alta representante de la política exterior europea, Catherine Ashton, hacía público este pasado fin de semana el acuerdo por el que el programa nuclear iraní sería congelado durante seis meses. En dicho período se intentará alcanzar otro acuerdo de carácter más amplio y duradero entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China- más Alemania. Se trata de un avance tan importante como utópico hace bien poco.

El nuevo talante impuesto por Rohani en la república islámica parece empezar a plasmarse en hechos, que no simples palabras. Es pronto todavía para mostrarse excesivamente optimistas, aunque los indicios hasta la fecha son bastante esperanzadores. Por de pronto, Irán ya ha conseguido que se suavice el régimen de sanciones que sufre desde tiempos de Ahmadineyad, y ha ganado algo de crédito ante gran parte de la comunidad internacional.

Sin embargo, ni Israel ni las monarquías árabes del Golfo acaban de digerir que un enemigo tradicionalmente común como es Irán vea ahora puentes tendidos con Occidente. Sea como fuere, es una buena noticia. También, por más que no lo reconozcan, para Tel Aviv y RIAD; a menor tensión, más facilidades para que se asiente la estabilidad en la zona. Y eso es un objetivo irrenunciable.
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