5 de diciembre de 2019, 19:28:38
Opinion


EL TRIBUNAL DE CUENTAS Y EL ESCÁNDALO DE LAS EMPRESAS PÚBLICAS

Luis María ANSON


A nadie le ha extrañado el informe del Tribunal de Cuentas que se escandaliza de que 3.300 empleados de las empresas públicas reciban un sueldo superior al de Mariano Rajoy. Todo el mundo estaba consciente del despilfarro y el abuso.

En los últimos años, las cuatro Administraciones -la central, la autonómica, la provincial y la local- han creado cerca de 4.000 empresas, la inmensa mayoría innecesarias, en un porcentaje abrumador deficitarias, en demasiados casos ruinosas. ¿Por qué este aluvión de empresas públicas? Porque los partidos políticos y los sindicatos querían enchufar en puestos suculentos a parientes, amiguetes y paniaguados y las Administraciones no daban más de sí. La fórmula más sencilla para colocar al enchufado era crear una empresa pública, pagarla con dinero de los contribuyentes e instalar en ella, con sueldos suculentos, al compromiso de turno.

Los objetivos de algunas de esas empresas producen vergüenza. La realidad del trabajo que en ellas se desempeña sacará el color del político más pintado, suponiendo que queden políticos con capacidad para la vergüenza.

El Tribunal de Cuentas hace referencias concretas a sueldos y actividades en algunas empresas públicas. El lector curioso puede consultar la página web del Tribunal. De no creer lo que se ha hecho, lo que se está haciendo. Es el despilfarro descarado, el derroche sin límites, la desmesura continuada.

De vez en cuando algún partido declara su decisión de terminar con el escándalo de las empresas públicas deficitarias. Después, todo se queda en agua de borrajas. Partidos y sindicatos saben que es el expediente más fácil para colocar a sus enchufados y a sus compromisos.
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