17 de noviembre de 2019, 8:45:32
Cultura

suscribe un acuerdo con la familia Várez Fisa


El Prado enriquece su colección gracias a una donación de arte español del siglo XIII al XVI


El Museo del Prado ha presentado este lunes la sala dedicada a la donación de la familia Várez Fisa de un singular conjunto de obras de arte español desde 1200 a 1500 que se suman a enriquecer la colección de arte medieval y renacentista de la pinacoteca.


Un singular conjunto de obras de arte español desde 1200 a 1500, procedente de una donación de la familia Várez Fisa, puede contemplarse a partir de ese lunes en el Museo del Prado.

"La Sala Várez Fisa, coronada por el artesonado procedente de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León), pieza integrante de la donación ricamente decorada, acoge las obras donadas el pasado mes de enero, junto a otras cuatro procedentes también de esta colección que la familia Várez Fisa ha accedido depositar a largo plazo en el museo", informa el Prado en una nota de prensa en la que añade que la sala, cuya adecuación para exhibir este rico conjunto ha sido dirigida por Rafael Moneo, "se ubica dentro del nuevo emplazamiento de las colecciones de pintura española del Románico al Renacimiento".

Doña Sofía será la encargada de inaugurar este martes la nueva sala "en reconocimiento a la generosidad del matrimonio José Luis Várez Fisa y María Milagros Benegas Mendía, donantes, junto a sus hijos, de un conjunto de doce obras de arte medieval y renacentista español. La sala acoge no sólo el conjunto de obras donado ahora sino también el Retablo de San Cristóbal, recibido en donación de la misma familia en 1970, la tabla adquirida por el Estado de Lluís Borrassà y otras cuatro tablas procedentes también de la colección de la familia, cedidas en depósito a largo plazo".



La Sala Várez Fisa (antes 52 A) "enriquece y complementa estilos y autores ya representados y contribuye a paliar algunas de las carencias que tiene el Museo del Prado en esta parte de su colección de pintura y escultura españolas, particularmente con las relativas a la corona de Aragón, reflejo del origen de las colecciones del propio museo".

Entre las obras donadas se encuentra una tan fundamental de este período como la Virgen de Tobed (h. 1359-1362) tradicionalmente atribuida a Jaume Serra. Aunque es un ejemplo excepcional de pintura italo-gótica catalana, es mucho más valiosa si cabe como documento histórico porque es un ejemplo de propaganda política inusual en la que Enrique de Trastamara se autoproclama como rey de Castilla años antes de la muerte de su hermanastro el rey Pedro I el Cruel (+1369), manifestando de este modo su aspiración a la corona que consideraba legítima.



Bajo el artesonado procedente del coro de la iglesia de Santa Marina en Valencia de Don Juan (León), obra única en el Prado por su tipología y dimensiones (once metros y medio de largo y más de seis de ancho), y junto a la Virgen de Tobed -obra que se une a la escasa relación de obras de pintura italo-gótica en las colecciones del museo y con la que el Prado expone el primer ejemplo de un retrato idealizado de los futuros reyes de Castilla, Enrique II y Juana Manuel, con sus hijos- tres pinturas románicas de principios del siglo XIII, procedentes de Cataluña y Castilla, completan una parte de la colección del Prado no suficientemente representada, en particular en lo que a pintura sobre tabla se refiere.

Los dos frontales donados –el de Sollalong (Ripoll) del taller del Maestro de Lluçà y el de Arnedillo (La Rioja)- son de mayor calidad que el frontal de Guils que actualmente guarda el museo. Por su parte, la pintura mural del Maestro de Sant Esteve de Andorra suma a los ejemplos castellanos de Maderuelo y San Baudelio de Berlanga de Duero una muestra del románico pirenaico, inexistente en el Prado.

El estilo gótico lineal está representado por el retablo de San Cristóbal, donado al Museo del Prado en el ya lejano año de 1970 y que, desde entonces, ha permitido conocer mejor a sus visitantes la evolución del arte español desde el románico

La pintura italogótica y la del estilo gótico internacional son las que más se enriquecen con la ya citada Virgen de Tobed, ítalogótica, y el retablo del Maestro de Torralba de estilo internacional. Este último pintor, al que se identifica actualmente con Juan Arnaldin (doc. 1433-1459), trabajó en Zaragoza y en la comarca de Calatayud. Tanto este retablo -que se encuentra prácticamente completo y en buen estado de conservación-, como los dos que llevó a cabo para la iglesia de Torralba (Zaragoza), evidencian su acusada personalidad y permiten comprobar la riqueza de su gama cromática y las novedades iconográficas que introduce en la composición de los temas sacros.



La pintura hispanoflamenca valenciana se refuerza con la incorporación del San Antonio abad de Joan Reixach (doc. 1431-1486), que se suma al Tríptico con pasajes de la vida de Cristo de Louis Alincbrot, maestro brujense afincado en Valencia desde 1439, propiedad del museo.

La pintura de los inicios del Renacimiento se enriquece con las dos tablas de Pedro Berruguete con los cuatro Padres de la Iglesia latina, san Gregorio, san Jerónimo, san Ambrosio y san Agustín, que se suman a las que ya poseía el Museo del Prado. Su incorporación a las colecciones de la institución permite que quede magníficamente representada una faceta muy significativa de la obra de Berruguete, evocadora de su estancia en Urbino, de la que hasta el momento carecía.

La escultura refuerza su presencia con las dos obras que se incorporan. El retablo de San Juan Bautista, de los inicios del gótico, debe valorarse por su rareza y su buen estado de conservación. La Virgen entronizada con el Niño, atribuida a Gil de Siloé, prácticamente idéntica a la que se conserva en la cartuja de Miraflores, es otra contribución importante, al ser Siloé uno de los artífices más destacados de la escultura europea del
siglo XV. Tras su ingreso en el Prado se ha restaurado, eliminando los elementos añadidos, lo que ha permitido valorar mejor su calidad.

Esta donación se suma a la generosa secuencia de donaciones que, a lo largo de su casi bicentenaria historia, han enriquecido extraordinariamente los fondos fundacionales de la pinacoteca. El nombre de José Luis Várez Fisa se une así por derecho propio a los de Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán, Francesc Cambó y la marquesa de Balboa.

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