6 de diciembre de 2019, 22:52:25
Opinion


Irritación de Rubalcaba por el rescate de las cajas



El próximo 23 de enero dará fin el programa europeo de rescate a la banca española, valorada como un éxito por el Eurogrupo que constata una salida limpia de la operación. Este desenlace, tras la quiebra financiera de numerosas Cajas de ahorros supone una victoria política para el Gobierno de Mariano Rajoy y su ministro de Economía, Luís de Guindos, así como un alivio para la ciudadanía española que matiza el contexto negativo de nuestra economía. El Jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba ha encajado la mejoría de este indicador económico con un auténtico ataque de irritación. Tras conocer los datos, las felicitaciones de Ángela Merkel y el Eurogrupo a España por el logro del rescate, Rubalcaba ha tardado pocos minutos en descolgarse con unas atrabiliarias declaraciones en las que recrimina a Mariano Rajoy por hacer supuestos alardes de rescates exitosos y desdeñar la salvación de las antiguas Cajas porque, en su opinión, se han recuperado mediante dinero público entidades “llenas de basuras de políticos del PP.”

Al margen de la falta de altura de miras del máximo dirigente del PSOE, al parecer guiado más por el rencor ante el éxito gubernamental que por la satisfacción ante una carga menos para el conjunto de la ciudadanía española, declaraciones tan extemporáneas reflejan una vez más la dificultad de algunos de nuestros líderes para hacer autocrítica y sacar conclusiones positivas de los grandes errores protagonizados por ellos mismos. Una bancarrota tan estrepitosa de las Cajas sólo fue posible porque su control estuvo durante décadas en manos de dirigentes políticos –de varios partidos y no sólo del PP- en vez de profesionales de la banca, que no las gestionaros con criterios racionalmente financieros sino con propósitos partidistas donde hay que incluir un arrogante nepotismo y un clientelismo descarado, cuando no un asalto a mano armada con guante blanco. Este despropósito atañe a todos los partidos políticos de cualquier tendencia o color que hayan accedido al poder –sin excluir representantes sindicales- que operaron en Cajas de un rincón u otro de la geografía española con idénticas intenciones. Incluyendo al PSOE en épocas en que el propio Rubalcaba ejercía importantes cargos gubernamentales. Sin ese saqueo, no habría sido necesario rescate alguno. Utilizar la dialéctica del “y tú más” delata no haber aprendido la lección. Fijarse únicamente en una entidad como Caja Madrid –donde también hubo cargos socialistas y sindicales-, para cerrar los ojos a los demás escándalos, genera la duda en la ciudadanía si los protagonistas de ese desmán político son capaces de rectificar y contribuir a poner los medios para que algo similar no vuelva a ocurrir nunca en nuestro país.

Si la actitud de Alfredo Pérez Rubalcaba está guiada sólo por obtener réditos electorales, sus pasos parecen mal encaminados, como por otro lado se ha reflejado en las citas electorales y las continuas encuestas demoscópicas. ¿Habría sido mejor dejar caer las Cajas e impulsar un efecto dominó en todo el sistema financiero? ¿Deberían haber perdido sus ahorros e inversiones de toda una vida cientos de miles de clientes? ¿No debemos felicitarnos porque esto no haya ocurrido? Descalificar el dictamen positivo del exigente Eurogrupo, es un error político más. Negar las evidencias por despecho no parece un buen camino para atraer votos.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es