5 de marzo de 2021, 10:59:27
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resumen del año


Madrid no tiene más remedio que enterrar sus planes olímpicos


En su tercer intento consecutivo, cuando sus esperanzas eran las más y sus rivales los menos, el proyecto olímpico de Madrid sufrió en septiembre de 2013 un revés mayúsculo que llevó al ayuntamiento de la capital a aparcar, sine die, su plan de organizar los Juegos.


La decisión tomada por el COI de conceder los Juegos de 2020 a Tokio, en detrimento de Estambul y de Madrid, y la elección del alemán Thomas Bach como nuevo presidente del primer organismo deportivo mundial han marcado, desde el punto de vista olímpico, el año que termina.

Madrid, que podía presumir de una participación honrosa en las carreras por los Juegos de 2012 (tercera, tras Londres y París) y de 2016 (segunda, por detrás de Río de Janeiro), llegó a la elección del 9 de septiembre en Buenos Aires con la ilusión de que su proyecto, muy barato gracias a un mapa de instalaciones prácticamente construido, mostrase al COI el camino a seguir en tiempos de crisis.

Los escapes radiactivos en Fukushima y las revueltas populares en Turquía alimentaron las esperanzas de Madrid 2020, que se creyó en condiciones de sortear su principal problema, la mala imagen internacional de la economía española, con mensajes centrados en la austeridad y la previsible recuperación. Pero la idea no caló.

Pese a desembarcar en Buenos Aires con todos sus efectivos, encabezados por el presidente de honor de la candidatura, el príncipe Felipe, y a un agotador trabajo de promoción en los meses anteriores, Madrid se encontró con la desagradable sorpresa de empatar en primera ronda con Estambul como las dos ciudades menos votadas, con 26 votos.

Era la cifra más baja de apoyos recabada por Madrid en toda su trayectoria olímpica, seis menos que los 32 obtenidos tanto para 2012 como para 2016.

Para colmo, el desempate se decidió a favor de Estambul (49-45), ciudad que luego fue derrotada ampliamente por Tokio (60-36), la gran triunfadora de la jornada electoral.

El decepcionante resultado y la criticada presentación final de Madrid dieron paso a veladas acusaciones entre las instituciones implicadas -Ayuntamiento, COE y CSD- y, pronto, al anuncio de la alcaldesa, Ana Botella, de que la ciudad no insistiría con una nueva candidatura para 2024.

Mientras, Tokio ha seguido la pauta habitual en toda ciudad ganadora: olvidarse de lo prometido en la fase de candidatura y empezar a elaborar un proyecto real. Su gran preocupación ahora es qué hacer con el Estadio Olímpico, que iba a tener 290.000 metros cuadrados y que quiere reducir en 70.000, ante las críticas de reputados arquitectos que lo consideran insostenible en el futuro.

Si tuvieron clara la designación de Tokio como sede olímpica, los miembros del COI fueron aún más expeditivos en la elección de su nuevo presidente, en sustitución del belga Jacques Rogge, que cumplía mandato.

Seis eran los aspirantes. El abogado alemán Thomas Bach, incuestionable favorito, se impuso en segunda ronda por mayoría absoluta, con 49 votos, a otros cuatro candidatos: el puertorriqueño Richard Carrión (29), el singapurés Ser Miang Ng (6), el suizo Denis Oswald (5) y el ucraniano Sergey Bubka (4). Previamente había quedado eliminado el taiwanés Ching-Kuo Wu, tras un desempate con Ng.

Aunque Bach ha pospuesto las principales decisiones al término de los Juegos de Invierno de Sochi, que se disputarán en febrero, en sus primeras semanas en el cargo se ha mostrado abierto a cambiar el programa deportivo y el sistema de elección de la sede olímpica, si hay acuerdo de la asamblea.

También ha decidido impulsar personalmente los trabajos de organización de los Juegos de Río de Janeiro 2016, que marchan al límite de los plazos y cuya complejidad, con cuatro zonas de competición, distantes entre sí, y con el Estadio Olímpico fuera del Anillo Olímpico -por primera vez desde Atlanta'96-, supondrá un reto para el COI.
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