17 de septiembre de 2021, 10:30:17
Opinión


Siria: todos contra todos



Los bombardeos en la ciudad siria de Alepo perpetrados por el ejército de Bashir al Assad durante estas últimas semanas habrían acabado con la vida de más de 500 personas. Por su parte, los islamistas no vacilan en atacar ni a las fuerzas gubernamentales ni a las milicias opositoras, en lo que sin duda se está convirtiendo en una guerra de todos contra todos. Una guerra en la que Bashir al Assad es quien lleva las de ganar, por cuanto es el que mejor pertrechado está y quien cuenta con el apoyo de Rusia e Irán.

Poco antes de verano, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Martin Dempsey, acusaba ayer a Rusia de alargar la guerra de Siria con la venta de misiles de crucero y antiaéreos al Gobierno de Bashar al Assad. A ello hay debe sumarse el apoyo explícito prestado por Irán y su “agente” en la zona, Hizbolá, así como el uso de armas químicas. Por otra parte, este conflicto ha provocado ya unos daños al país de los que tardará mucho tiempo en recuperarse.

Nada volverá a ser igual, con o sin Bashar al Assad, aunque su futuro al frente del país se antoja una posibilidad poco realista. Y Rusia lo sabe, o debería saberlo. A estas alturas, resultaría muy poco viable sostener en el poder a alguien que ha sumido a Siria en una guerra fratricida que se ha cobrado ya más de 60.000 víctimas y un número indeterminado de desplazados. Moscú se empeña en mantener a su principal aliado en la zona, sin calibrar que el rechazo que genera entre sus propias gentes le convierte en un títere devaluado. Si la oposición sigue su avance y logra derrocarle, no olvidará de qué lado estuvo Rusia. Y eso es algo que Putin debería valorar, antes que seguir amparando a un genocida: que hay otras formas –positivas- de ganar presencia e influencia.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es