16 de septiembre de 2019, 10:35:35
Opinion


CARAMELOS ENVENENADOS PARA UGT

Luis María ANSON


Hay que tener la cara de cemento armado para sustraer dinero público a los desempleados y dedicarlo a mariscadas, viajes gratis total, maletines falsificados, instalaciones suntuosas, cuando no a forrar el bolsillo de algunos dirigentes sindicales. Eso se ha hecho en UGT Andalucía para vergüenza de los ugetistas honrados, que son la inmensa mayoría, y que trabajan seriamente en defensa de los intereses de los trabajadores.

La información que publica hoy El Mundo, firmada por Manuel María Becerro y Silvia Moreno, ha provocado la rechifla general. Resulta que hasta los caramelos que el sindicato repartió entre los niños desde su espectacular carroza en la Cabalgata de Reyes se cargan a la Junta de Andalucía, sustrayendo su importe de la subvención para prevención de riesgos laborales. La picaresca de algunos dirigentes de UGT no tiene parangón. Es la trapisondería que no cesa. Más de una tonelada de caramelos a 6 euros el kilo se han paga-do con dinero público destinado a la atención de los trabajadores o a aliviar el paro… ¿Quién, por cierto, se ha llevado comisiones? ¿Quién se ha beneficiado de esta engañifa y del rosario interminable de las trampas ugetistas?

Los caramelos de la tropelía se han convertido en caramelos envenenados para UGT. El sindicato atraviesa el peor momento de su historia. La opinión pública está indignada y la falta de reacción de Cándido Méndez preocupa cada día más a los militantes del sindicato. Algunos sindicalistas hablan del fin de la “dictadura de Méndez”, con sus veinte años de mandato que se resquebrajan zarandeados por las mil corrupciones andaluzas.
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