10 de diciembre de 2019, 9:56:54
Deportes

Crónica deportiva


Atlético, Nadal y el Madrid de básquet sonríen también en 2014


Rafa Nadal, el Atlético de Madrid y la sección de baloncesto del Real Madrid arrancan el nuevo año al mismo ritmo que dejaron el pasado: ganando. El tenista balear se impuso en Doha mientras que los colchoneros sacaron tres puntos de oro de Málaga y los pupilos de Laso situaron el récord de victorias consecutivas en 27 triunfos en Zaragoza. Además, Pizzi dio otro aire al Valencia, que se llevó el derbi valenciano.


El primer fin de semana de 2014 anunciaba el regreso a la escena protagonista de la Liga BBVA como plato estrella. El parón navideño ejecutado por el fútbol español había dejado con la miel en los labios a los aficionados que están degustando la competición doméstica más igualada que se recuerda a estas alturas de calendario y, en esta ocasión, con tres contendientes destacados. De este modo, como una suerte de regalo de Reyes, el Atlético de Madrid brindó a su hinchada una victoria de relumbrón en Málaga. El bloque dirigido por Diego Pablo Simeone prosigue su camino empecinado en mirar a la cara al Barça y a su enemigo íntimo capitalino en la batalla por el título liguero. En un despliegue de pragmatismo táctico, los rojiblancos conquistaron la Rosaleda, arrancando los tres puntos a un enfrentamiento que marcaba las tablas. La estrategia de repliegue de Schuster -tres centrales incluidos- amordazó a Diego Costa y Arda Turán con solvencia. Sin embargo, en el segundo acto y tras la entrada del efervescente "Cebolla" Rodríguez, el Atlético asestó el zarpazo ganador en las botas de Koke que sentenciaría la batalla parcial y proporciona un nuevo impuslo de solidez al proyecto del "Cholo", inflexible e infatigable en lo que va de temporada. Impermeable a los escépticos que se entregan a la merma que el peso de las competiciones y los partidos pueda erosionar al "espontáneo" que chilla a los dos gigantes españoles. De momento, Simeone tiene su equipo líder de la clasificación, desplazando la presión al Camp Nou y al Santiago Bernabéu. Juanfran figura como único daño colateral: el carrilero no formará parte del Atlético-Barça del próximo fin de semana por acumulación de tarjetas.

Además, el retorno de la Liga BBVA ofreció un tenso e interesante derbi valenciano en Mestalla. El conjunto local se presentaba en sociedad tras el volcán de final de año con Pizzi tratando de subsanar heridas con aire fresco y lavar la cara a unos jugadores inmersos en el marasmo al que quedó abocada la gestión de Djukic y la inestabilidad institucional -solventada, en parte, tras anunciar una importante oferta de un comprador exótico para condonar la deuda y terminar el nuevo estadio-. La intensidad ganadora como arma primaria de legitimidad para ganarse a un vestuario con reconocido prestigio de indomable. Con este aroma a inestabilidad festiva se planteó un choque de vecinos más o menos mal avenidos del que salió vencedor el más sólido. Y, aunque resulte extraño, el bloque más solvente y cohesionado resulto ser el Valencia. El técnico argentino entregó el ritmo a Parejo y la velocidad de las bandas con Jonas y Helder Postiga en el centro del área, fijando centrales. Piatti abrió el marcador y Feghouli -recuperado para a causa. cerró un partido balsámico visto lo visto hace unas semanas en la ciudad ché. ¿Será el comienzo de una gran amistad entre Pizzi y la impredecible institución valenciana?

La jornada adelantada se cerró con la goleada del Almería ante el Granada en una suerte de salto hacia adelante de los recién ascendidos en su lucha por espantar los fantasmas de la zona de descenso. Un ámbito al que todavía no encuentra escapatoria el Betis, instalado de manera casi definitiva en la melancolía de Mel y el nerviosismo de encontrarse, en un intervalo de seis meses, en dos escenarios radicalmente antagónicos. Los verdiblancos pasaron del regreso a competición europea a pelear por cada balón dividido en busca de la confienza que les saque del pozo. Todo un desafío inesperado para una plantilla que todavía no despliega con naturalidad su clase. Por lo menos no encaja goles, pensara Garrido. Lo cierto es que con el gris empate cosechado ante el Valladolid en Pucela, el Betis sigue acomodado en el farolillo rojo del fútbol nacional.

El segundo evento destacado en el arranque de año fijaba la atención en comprobar si el Real Madrid seguía jugando para la historia en su memorable arranque de ejercicio baloncestístico. El pabellón del CAI Zaragoza se antojaba un escenario incómodo, incluso resvaladizo, para la maquinaria merengue. Nada más lejos de la realidad. El conjunto ideado por Laso se maneja en un ámbito superior de confianza y cuando deciden romper el partido, la defensa se cierra, la tensión se eleva al ritmo que las pérdidas del rival y la concatenación de triples (hoy protagonizada por Rudy) con la efectividad del juego interior, no hay rival que no se doblegue. Ya son 27 los triunfos consecutivos que el Madrid acumula en todas las competiciones y no hay visos de ruptura de la inercia en el corto plazo.

El Barça, por su parte, sollozó en el final de partido en cancha del Laboral Kutxa para caer 76 a 72 en el enésimo tropiezo blaugrana. Además, Estudiantes ganó a domicilio ante el Blusens Mombús, Unicaja arrolló en Manresa y el Guipúzcoa Básket se impuso en su visita a Valladolid.

Por último, Rafa Nadal reclamó su cuota de protagonismo en este sábado deportivo al empezar su temporada tenística con el entorchado de Doha, al derrotar en la final a Gael Monfils en tres sets (por 6-1, 6-7 y 6-2), recuperando un tono físico y de juego idóneo para viajar al Open de Australia con garantía competitiva. El número uno, que ha lazado el título número 61 de su carrera, sigue sin levantar el pié del acelerador y llega con mucha hambre a Melbourne, sabedor del elevado nivel de rendimiento del que viene disfrutando desde su regreso a las pistas tras su amarga lesión de 2012. No se anuncia un paseo español en el Grand Slam aussie, pero que nadie se aventure a descartar a Nadal de la terna de favoritos, ni por especificidad de la posta ni por relajación tras el éxito. Rafa ha acumulado una cantidad notable de hambre de gloria en los oscuros meses de trabajo ciego y recuperación.
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