27 de noviembre de 2021, 13:20:54
Los Lunes de El Imparcial

RESEÑA


James Salter: Juego y distracción


James Salter: Juego y distracción. Traducción de Jaime Zulaika. Salamandra. Barcelona, 2013. 219 páginas. 17 €


El libro sagrado de los mahometanos contiene en su sura número seis, titulada “Los Rebaños”, una aleya que dice: “¡Sabed que la vida del mundo es juego y distracción!", de ahí se extrae el título de la novela de James Salter que hace una perfecta definición de la mayor parte del contenido de la historia que se nos narra en esta novela.

En su inicio encontramos una buena dosis de descripción paisajística de la región de Autun, en Francia, donde el narrador nos regala la visión de todo aquello que no es París dentro de Francia. Campiñas, pequeños pueblos, castillos y otra serie de paisajes que nos transportan a ese locus amoenus afrancesado que servirá de telón de fondo a la historia que conforma el núcleo de este libro.

El verdadero protagonista de esta historia es Phillip Dean, un joven americano, procedente de una familia acomodada, que inicia un periplo por Europa tratando de demostrarse a sí mismo y a los demás, que su vida no está hecha para convencionalismos o para tener un discurrir aburrido. Tras conocer y entablar amistad con un matrimonio que se convertirá en su cicerone particular para adentrarse en la sociedad francesa, Dean comenzará a tener los primeros devaneos amorosos y empezará a palpitar en la novela el leitmotiv de la atracción física y el deseo. Pero no será hasta el momento en el que Dean conoce a Anne-Marie cuando surja la parte más tempestuosa y sensual de la historia.

Este es el segundo punto donde la destreza literaria de James Salter consigue esquivar lo ordinario y eventualmente lo más comercial, para escribir una narración donde la sensualidad prima sobre la sexualidad y se describe momentos íntimos muy explícitos sin pecar del trazo grueso de otros escritores, que basan el éxito de su obra en la capacidad de sorprender al lector con un lenguaje tosco y el tratamiento soez de lo sexual. Sin lugar a dudas, la forma en que se nos presentan estas escenas, este relato de una fogosa relación, ayuda a conseguir esa elegancia, ya que en vez de ser una descripción en primera persona, el narrador no es el propio protagonista de la historia, sino una tercera persona que se convierte en una suerte de voyeur, además de analizar su propia existencia a la luz del comportamiento de este joven americano.

Todo aquel que crea que en este libro va a poder encontrar una entrega más de una novela sexual y erótica a imitación de las que han triunfado en las librerías en los últimos meses, que no haga el esfuerzo de adquirirlo. Sin embargo el que desee reencontrarse con la sensualidad en la que prevalece la elegancia, sin duda este es su libro. Solo con la portada ya podemos hacernos una ligera idea de lo que nos espera en su interior, una fotografía que insinúa más que enseña, característica esencial de lo sensual bien entendido.

Por Jorge Pato García
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es