19 de enero de 2020, 1:14:01
Opinion


Latinoamérica 2018 (I)

Juan Federico Arriola


Suele haber mucha confusión sobre los términos Hispanoamérica, Iberoamérica y Latinoamérica. La primera abarca sólo a los países de lengua española, la segunda los países de habla española y portuguesa y finalmente Latinoamérica a todos los países de habla de lenguas romances y por tanto están el Canadá francés, Haití y la Guyana Francesa.

Luego entonces, Belice, Antillas Neerlandesas, Jamaica, Estados Unidos y el Canadá de lengua inglesa no están comprendidos en las regiones antes descritas.

Este artículo pretende sólo mencionar a grandes rasgos cómo estará Latinoamérica -con las condiciones actuales- en cuatro años y un par de comentarios de Estados Unidos y Canadá. ¿Se avanzará en el sueño bolivariano de unidad o al contrario habrá más división en el subcontinente y Estados Unidos ante la pérdida de influencia en el mundo se resignará por controlar política y económicamente a toda América?

Para empezar México, sin haber consolidado su democracia en 18 años (2000-2018), tendrá otra vez un regreso al sistema hegemónico autoritario y corrupto de partido, a pesar de las fallas del gobierno de Peña que continuarán, porque la oposición en su conjunto se ha vuelto más miserable en proyectos, acciones y propuestas. Peña acabará en diciembre de 2018 exiliado en Texas, seguramente trabajando para los intereses petroleros de Estados Unidos que benefician las reformas económicas de Petróleos Mexicanos (PEMEX). La corrupción habrá sido combatida sólo selectivamente, y una vez más México habrá sido saqueado por su clase dominante. La inseguridad pública.

Venezuela, seguirá siendo un satélite cubano. Si Maduro quiere ser congruente debería llamarse gobernador general. Su país infestado de agentes cubanos, está cada vez peor en todos los sentidos. El llamado socialismo del siglo XXI inventado por el difunto Chávez, no es más, que la excesiva concentración de poder y riqueza en el grupo político dominante. Venezuela será cada vez menos democrática y en 2018 la situación podrá volverse tan crítica, que a Maduro en su obediencia por subsidiar la dictadura cubana, le echará la culpa a Estados Unidos del empobrecimiento general de la población venezolana. Caracas tiene el deshonor de ser la capital americana más peligrosa, con el número más alto de homicidios, secuestros y asaltos.

Probablemente para 2018, Fidel Castro habrá por fin muerto. Hoy convertido en una momia como su revolución que fue vendida a la Unión Soviética en 1961, no deja aún a su hermano –algunos dicen que es medio hermano- Raúl tomar decisiones que puedan aliviar un poco la difícil situación de pobreza generalizada. Cuando termine la dictadura de los hermanos Castro, que manejan Cuba como si fuese su propiedad privada, se sabrá mucho más de los crímenes de la familia Castro: del asesinato de Camilo Cienfuegos ordenado por Fidel, del enriquecimiento extraordinario de un puñado de comunistas y también la constante represión aparentemente oculta y la nula libertad para manifestarse en contra del régimen. Sabremos con detalle como los Castro fueron intermediarios de armas con las guerrillas del continente americano incluido el grupo mexicano Ejército Zapatista de Liberación Nacional que irrumpió hace 20 años en Chiapas, que los Castro fueron socios del narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, aunque también se demostrará que no tuvieron nada que ver en el atentado mortal contra el presidente de Estados Unidos, John Kennedy en noviembre de 1963.

En 2018, la populista Cristina Fernández viuda de Kirchner quien ha dicho de sí misma que no es eterna –gracias a Dios- no estará en el poder en Argentina. Ella no tiene ni tendrá el carisma ciertamente polémico de Eva Duarte de Perón, pero el peronismo sin la Fernández podrá rehacerse. La calidad de vida en Argentina después del presidente Kirchner se ha deteriorado con su viuda: hay especulación financiera, corrupción, inseguridad pública y carencia de víveres básicos.

Si bien la situación en Argentina no es tan grave como en Venezuela, les llevará por lo menos una década en recuperar el nivel económico de hace una década. La clase media argentina aunque golpeada es más numerosa que la mexicana, la colombiana, la peruana y mucho más que la venezolana que está en proceso de extinción con Maduro al frente del gobierno. Esto puede salvar a los argentinos de un desastre mayor.

Colombia se recuperó de la violencia que padeció en las últimas tres décadas, se sacudió del poderío de los narcotraficantes e intentan los colombianos consolidar su democracia. Esto no significa que este país hermano esté libre de problemas. México tiene mucho que aprender del modelo político colombiano
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