18 de noviembre de 2019, 12:49:04
Opinion


Los albores de la recuperación



Los economistas se esmeran por adelantar la evolución futura de la economía. Es imposible acertar, pues no se puede tener en cuenta información que todavía no se ha creado, como han señalado autores como Friedrich Hayek o Karl Popper. Pero tampoco pretenden pre- escribir la historia, sino tocarla con los dedos, aunque sea a ciegas, para dar pasos algo menos inseguros. Las previsiones de estos economistas, si no se toman demasiado al pie de la cifra, nos ayudan a tener unas expectativas razonables. Pero quien trata habitualmente con ellas se da cuenta de que al menos tan importante como estas previsiones es el sentido en el que los analistas las van cambiando. El FMI prevé que la economía española crezca un 0,6 por ciento este año. Más importante que ello es el hecho de que haya corregido su anterior previsión, del 0,2 por ciento, al alza. Cuando los analistas renuevan sus apreciaciones sobre lo que será la economía española, últimamente muestran un mayor optimismo. Esta revisión al alza de sus apreciaciones es una gran noticia para nuestro país.

La previsión del FMI es una de las noticias a las que se ha aferrado el presidente Rajoy para decir “lo peor ya ha pasado y transitamos por la senda de la recuperación”. Esa recuperación, con los instrumentos de la política, más inseguros aún que los de los analistas económicos, ha sido adelantada muchas veces por los políticos, desde hace no menos de tres años, y siempre sin ningún fundamento. Tan es así que hablar de “brotes verdes” se ha convertido en un argumento permanente contra cualquiera que hable de recuperación. Rajoy lo ha hecho en la mañana del miércoles, en su comparecencia con motivo del Consejo Europeo de diciembre, con tranquilidad, aplomo y confianza.

La recuperación es real. La producción y el empleo empiezan a mostrar una cara más amable, se han realizado gran parte de los ajustes necesarios, y Rajoy, en su cálculo político, confía en que el año que viene se presentará ante los españoles con una ristra de resultados económicos optimistas, si no buenos. El juego de la política es algo más complejo que una hoja de servicios, siempre incompleta. Pero lo que no se puede negar es que la economía española está en los albores de una recuperación que se ha resistido hasta muy recientemente. No obstante, se trata de una senda indeterminada y siempre incierta: hay demasiadas variables, muchas de ellas sumamente volátiles y fuera de nuestro control. Pero hay también determinados elementos fundamentales que están a nuestro alcance y se deben apuntalar, profundizando en la dirección acertada con valor y decisión: las reformas no deben detenerse; al contrario, deben mantenerse e incrementarse.
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