17 de octubre de 2019, 5:53:12
Cultura

Montserrat Llor los entrevista en el libro [i]Vivos en el averno nazi[/i]


Los últimos supervivientes españoles de los campos de concentración nazis


La periodista Montserrat Llor acaba de publicar el libro Vivos en el averno nazi, en el que reúne 20 entrevistas con supervivientes españoles de los campos de concentración nazis. La publicación del libro, concebido por la autora como un documento que da cuenta de las emociones aún muy vivas de quienes fueron víctimas de aquella sinrazón, coincide con la celebración este lunes del Día Internacional del Holocausto.


Ha escrito un libro incómodo por su crudeza para un consumo cultural cada vez más acostumbrado a contenidos amables. ¿Es un escollo para abrirse hueco en el mercado?
Sí, es verdad que en ese sentido es difícil abrirse un hueco con este tipo de contenidos, aunque confío en que atraiga a los lectores. No he tratado de escribir un libro histórico, sino una historia viva cuyo hecho diferenciador es el testimonio directo de los entrevistados, con los que he hablado en sus hogares y rodeados de sus documentos personales o fotografías.

Lo ha titulado Vivos en el averno nazi. ¿Por qué ha evitado la palabra "infierno"?
Para no caer en un término tan manido, aunque significa lo mismo que averno. Mi idea era destacar la palabra "vivos" para transmitir que sobrevivieron a aquella barbarie y al tiempo que pasaron sumidos en el silencio al verse incapaces de exteriorizar sus recuerdos. Hasta ahora, cuando han sido capaces de contarlos ayudados por el entorno familiar.

Sin embargo, que sea catalogado como un libro más sobre el Holocausto no tiene por qué ser algo negativo. Cabe pensar que cuanto más se escriba sobre el tema, más viva permanece la memoria de las víctimas.
Así lo creo yo. He contado mis impresiones sobre los encuentros que he mantenido con los entrevistados, pero además ha añadido una extensa documentación sobre ellos, de modo que mi libro aporta pistas a otras personas que quieran seguir investigando. Esto confirma que se trata de un tema amplísimo.



¿Se ha encontrado con algún denominador común en las veinte entrevistas que ha realizado?
Todos los entrevistados se han referido al momento de la deportación y varios de ellos me dijeron que todavía tenían pesadillas.

¿Le ha sorprendido la manera que tienen de referirse a la muerte o la crueldad humana?
Hablan sin tapujos y con una franqueza total. Las primeras entrevistas reconozco que fueron duras por la manera que tenían de relatar sus recuerdos y por cómo reaccionaban. Me acuerdo de que algunos lloraban y otros se mostraban rabiosos e indignados.

Se pregunta en el libro si las mujeres sufrieron igual que los hombres. Imagino que dio rápido con la respuesta…
Ahora puedo afirmar que sufrieron más. Así me lo transmitieron ellas, quizá por las connotaciones que conlleva la condición de mujer.

Dice Primo Levi que hay dos factores que ayudan a sobrevivir en un campo de concentración: tener fe, ya sea en una creencia religiosa o política, y ser de utilidad.
Coincido con él. A tener una profesión y ser de utilidad, añadiría pasar inadvertido. Algunos me han dicho que lo mejor era que no te vieran, que no fueran conscientes de tu existencia. Otro recurso era el ahorro extremo de energía haciendo ver que trabajaban cuando no lo hacían. Otros creen que la clave está en la fortaleza mental y/o física. También están los que consideran que todo se reduce a juventud y suerte.

La mayoría vive en Francia, ¿anhelan España?
Muchos tienen familia aquí, así que mantienen el contacto con España. He de decir que tampoco he tratado este tema a fondo con ellos porque están muy integrados en Francia.

¿Echan en falta más homenajes?
Partiendo de que las fuerzas no les aguantan para viajar, sus desplazamientos a España son escasos, aunque me consta que han participado en algún homenaje. Les agrada que se celebren conmemoraciones.




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