19 de noviembre de 2019, 3:56:47
Opinion


Argentina: otra vez el dólar

Alieto Guadagni


Todas las crisis económicas argentinas de las últimas décadas se expresaron a través del mercado de divisas, es decir de la cotización del dólar en pesos. Eso es lo que está ocurriendo desde inicio de este mes de enero con la cotización del dólar “blue”, que trepo nada menos que un 20 por ciento y se ubica a hoy en 12 pesos por dólar. Aclaremos que “blue” es la denominación popular del dólar “negro”, es decir del dólar negociado fuera de los circuitos financieros legalmente admitidos. En las últimas semanas el Banco Central también acelero la devaluación del dólar “blanco”, es decir del utilizado en las operaciones legalmente autorizadas, en estos momentos esta cotización llega a 8 pesos por dólar. O sea una brecha muy grande del 50 por ciento.

Señalemos que ahora el Banco Central comienza a estar preocupado por la merma constante en sus reservas de divisas, por esta razón acelero en estos días la devaluación del dólar “blanco”; a fines del 2010 el Banco Central atesoraba reservas por 52.100 millones de dólares, ahora apenas tiene 29.000 millones, es decir perdió nada menos que un 44 por ciento de su stock. Esta pérdida sistemática de reservas del Banco Central en los últimos años está asociada con la caída del tipo de cambio real, es decir del tipo de cambio del mercado ajustado por la evolución de la inflación interna. En los últimos años el Banco Central devaluaba el peso al ritmo de la inflación, pero no la real del mercado, sino que aceptaba la mentira que informaba el Instituto Nacional de Estadística; esto origino un desaliento a las exportaciones y un aliento extra a las importaciones.

En Argentina siempre detrás de una cuestión cambiaria hay no solo una cuestión monetaria sino principalmente una fiscal. La inflación real viene siendo desde 2008 muy superior a la inflación “oficial”, este hecho es simultáneo con una gran expansión de la cantidad de dinero que viene creciendo muy por encima de la inflación “oficial”. Es ingenuo pretender tener una fuerte expansión monetaria por mucho tiempo sin tener un impacto sobre los precios internos. Pero el gobierno fue ingenuo porque actuó como si creyera su propia mentira estadística.

Pero avancemos un paso más, esta gran expansión monetaria fue el mecanismo utilizado para financiar un creciente gasto estatal que ya representa alrededor del 45 por ciento del PBI, nada menos que 13 puntos del PBI más que hacia 2005. Esto origina ahora un déficit fiscal en el orden de 5 por ciento del PBI, sin posibilidades de financiamiento externo. Todo esto significa que es muy difícil evitar la suba del precio de la divisa si se emiten todo el tiempo muchos pesos, pero que tampoco es fácil evitar emitir muchos pesos si todo el tiempo crece el gasto público a un ritmo mayor al de la recaudación de impuestos, especialmente cuando no se tiene acceso al financiamiento externo.

Las medidas tomadas en las últimas horas se circunscriben únicamente al ámbito cambiario y por esta razón carecen de envergadura suficiente para tener un horizonte más claro y moderar las expectativas.. Si la población observa que la inflación trepa, que la emisión monetaria es alta y que el déficit fiscal crece y el Tesoro demanda más pesos para su financiamiento, no es fácil evitar que vuelque sus tenencias de pesos a la compra de dólares cualquiera sea su color. En síntesis: No hay defensa posible de defensa del valor del peso sin un programa fiscal y monetario, que sea coherente y capaz de reducir gradual pero progresivamente las grandes presiones inflacionarias. Pero esto exige dos cosas, primero ver claramente la “realidad” y no creer el ingenuo “relato”, y segundo tener la fuerte voluntad política de asumir resueltamente esta realidad y actuar como corresponde.
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