20 de octubre de 2019, 14:16:20
Nacional

La comparecencia de la duquesa de Palma ha durado algo más de seis horas


La Infanta Cristina se desvincula de las operaciones de la empresa Aizoon al declarar que no era consciente


Rodeada de una gran expectación, la Infanta Cristina prestó declaración ante el juez Castro en calidad de imputada en el caso 'Nóos', durante algo más de seis horas. La hija del Rey, que se ha mostrado tranquila y sonriente, ha respondido a todas las preguntas acompañada de sus dos abogados, desvinculándose de la gestión de Aizoon y confirmando su desconocimiento sobre lo que firmaba.


La Infanta Cristina ha explicado este sábado durante seis horas y media de declaración judicial por el caso Nóos que se desentendió de la gestión de Aizoon, la empresa que creó al 50 % con Iñaki Urdangarin, porque confiaba plenamente en su marido, han informado fuentes jurídicas.

En su declaración como imputada en los juzgados de Palma ante el instructor del caso, José Castro, doña Cristina se ha desligado de la administración de la sociedad familiar y ha asegurado que no participó en ninguna actividad del Instituto Nóos, la entidad a través de la cual Urdangarin presuntamente malversó fondos públicos.

Para su comparecencia, la Infanta permaneció durante poco más de ocho horas en los juzgados de Palma, a los que llegó a las 09:58 horas en un coche que descendió la rampa de acceso y luego, tras salir del vehículo, recorrió a pie unos metros para entrar al edificio judicial. Tanto a su entrada como a su salida, a las 18:11 horas, doña Cristina se mostró sonriente y saludó a los medios de comunicación.

Durante las cinco horas de detallado interrogatorio de Castro, el primer juez que ha imputado a un miembro de la Familia Real española, la Infanta ha admitido que hizo gastos personales con la tarjeta de Aizoon porque entendía que no era ilegal y ha detallado que dispone de tres o cuatro tarjetas de crédito.

Ha negado que ella o su marido tengan ninguna cuenta en paraísos fiscales y que el motivo de su presencia en la empresa que compartía con su marido fuese actuar de escudo ante Hacienda, algo que hubiera rechazado por principio.

También a instancias del magistrado, ha asegurado que cuando el asesor del Rey José Manuel Romero le pidió en 2006 a Urdangarin que abandonara el Instituto Nóos, ella entendió que se trataba de evitar la mala imagen que podía acarrear que la entidad se viera envuelta en polémicas políticas, pero no pensó que su marido hiciera nada ilícito.

De hecho, ha defendido que su esposo es un hombre escrupuloso en sus actividades y que ha actuado de manera correcta.

Asimismo, la Infanta ha manifestado que los 1,2 millones de euros que recibió de su padre para la compra de la casa del matrimonio en Barcelona son un préstamo que está devolviendo poco a poco.

Tras el interrogatorio del juez, que fuentes jurídicas han coincidido en definir como "exhaustivo", doña Cristina ha respondido a más de un centenar de preguntas del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, que se opuso a la imputación al entender que no existe ningún indicio de que pudiera haber cometido delito fiscal y blanqueo de capitales.

En un gesto de reproche a Castro, Horrach ha exhibido a la declarante el auto en el que el magistrado rechazó la imputación cuando la solicitó hace dos años el sindicato Manos Limpias, que ejerce la acusación popular, una resolución en la que el juez aseguraba que no había ninguna razón para imputarla.

A preguntas del ministerio público, la Infanta ha dicho coincidir con las razones para no imputarla que entonces expuso el magistrado, quien, en réplica, le ha preguntado por los otros argumentos que esgrimió posteriormente para sostener su citación como imputada.

En sus respuestas a la Abogacía del Estado, ha reafirmado que era completamente ajena a la gestión fiscal de Aizoon y que su propia declaración de la renta se la hace desde siempre un asesor de la Casa Real.

Después, la Infanta ha anunciado que no iba a responder a las acusaciones populares y se ha puesto a disposición de su defensa, que le ha preguntado por sus ocupaciones como madre de familia y empleada de La Caixa y por el centenar de actos oficiales a los que asistía cada año para poner de relieve que no tenía tiempo para dedicar a Aizoon.

Ha incidido también en que nunca participó en las juntas de la empresa familiar y, cuando se le han exhibido seis actas de estas reuniones, ha asegurado que la firma que figura bajo el nombre de Urdangarin no es de su marido.

Al término de la declaración, los abogados de la infanta Miquel Roca y Jesús María Silva han afirmado que doña Cristina ha declarado ante el juez "su propia verdad", ha demostrado que es "inocente" de todas sus imputaciones y que "todos somos iguales ante la ley".

Durante la primera hora de declaración de la infanta, una amalgama de gente, desde republicanos a empleados de Coca Cola amenazados por el despido, se manifestaron frente a los juzgados de Palma arropados por curiosos atraídos también por la comparecencia de la infanta Cristina.

La Casa del Rey no se ha pronunciado sobre la declaración que la infanta Cristina ha prestado como imputada ante el juez.
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