28 de enero de 2020, 3:04:25
Cultura

recibe su primer goya a los 74 años


Un ‘Goyele’ para Terele

Laura Crespo

Emocionada, recibe su primer Goya a los 74 años y nos regala la imagen de la noche. Por Laura Crespo


Ella decía que tenía “la técnica” para el ‘no’. Si, por quinta vez, acudía a la gala de los Premios Goya como nominada y se iba a casa con las manos vacías, sabía perfectamente qué tenía que hacer: “sonreír y aplaudir” como acto reflejo, y después repasar mentalmente la lista de personas que estarían lamentándolo y que, desde siempre, encabeza su hijo. La “técnica” la tenía y le faltaba, decía, “el corazón”. En la 28 edición de los premios del cine español, Pávez ha visto cómo se daba la vuelta a esos esquemas que estaban empezando a enquilosársele. Adiós técnica, hola corazón.

Eso es lo que se le ha visto a Terele Pávez cuando ha subido, por fin, a recoger un premio Goya, el que ha reconocido su interpretación en Las brujas de Zugarramurdi con el galardón a la mejor actriz de reparto. El corazón. Un elegante vestido rojo –y es que la actriz ha confesado que, ahora que es “mayorcita”, le apetece verse guapa- ayudaba a redondear la estampa, la que seguro más de uno elegirá como recuerdo de la noche.

A pesar de que se transparentaba también un nudo en su garganta, la actriz no se ha olvidado, por supuesto, de su cabeza de lista y ha dedicado el premio a su hijo, presente y emocionado entre el público. Esta vez, abre una ristra de nombres con una celebración pendiente. También ha habido palabras para Álex de la Iglesia, el cineasta responsable de sus tres últimas visitas a los Goya, incluida esta, la de la redención.

Ya con el ‘cabezón’ entre las manos, la actriz se ha definido ante los medios como “felizmente machacada” y ha dudado sobre dónde colocará el Goya. Quizás junto al Feroz y al CEC, ambos entregados en el último mes al abrazo de su bruja Maritxu. Quizás, junto a otra estatuilla, una que nunca engordará el palmarés de su filmografía pero que probablemente exprese mejor que ninguna su concepto de la profesión, como ella dice, “el pertenecer a esto”: una figura de la propia Terele haciendo ‘balconing’ por el skyline madrileño en la mítica escena de La Comunidad y portando sobre sus hombros la más mítica todavía cabeza del pintor Francisco de Goya.

Fue el equipo de aquella película de Álex de la Iglesia quien se la envió a casa después de que la ya por entonces tercera nominación de la actriz a los premios no la hiciera subir al escenario. “Un Goyele para Terele”, lleva inscrito el peculiar trofeo. Trece años después, el Goya y el Goyele comparten por fin estantería.
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