18 de noviembre de 2019, 17:46:26
Cultura

este martes ha concluido una nueva edición de la cita madrileña con la moda


Estampados, piel y patrones de los 60 y 70, en la pasarela madrileña


EEste martes concluye la Mercedes-Benz FashionWeek en Madrid después de cuatro jornadas dedicadas a las últimas propuestas de diseñadores como Ana Locking, Devota&Lomba, Roberto Verino, David Delfín, Hannibal Laguna o Amaya Arzuaga. Han sido tendencia los estampados, la piel, los patrones de los 60 y 70, las referencias a la cultura estadounidense, la experimentación de tejidos y la capa masculina.


Lunes 17



Juanjo Oliva

Buena, bonita y barata, es decir de calidad y con precios ajustados, fue la colección de Juanjo Oliva, diseñador que subió a la pasarela de Madrid una serie de piezas en clave deportiva, idea para una mujer que demanda, calidad, diseño y precio.

Oliva partió de unos "códigos muy deportivos", que ha llevado a la noche, para elaborar cómodas sudaderas, abrigos armados, trencas con bolsillos XL de parche, y desenfadados pantalones "jogging", todo ello teñido con el colorido del expresionismo de Esteban Vicente.

Junto a este surtido para las ocasiones más "casual", el diseñador revisó sus afamados vestidos de noche, a los que ha aportado un "punto macarra" con cremalleras doradas que invitan a mostrar escote, pierna y espalda en función del estado de ánimo y la ocasión.

Carlos Díez

Díez puso en escena una colección que arrancó con tintes oscuros y terminó llena de luz. Para el día, vestidos fáciles y cómodos para el hombre y la mujer. También monos y pantalones conjuntados con sudaderas que recuerdan a los típicos uniformes de trabajo, eso sí aderezados con imágenes de "smiley" de patchwork.

Díez únicamente concibe los patrones de nocturnos para ir a bailar, a romper la noche. "Me encanta la cultura del club", dijo el diseñador, que mostró una serie de monos, capas XXL y camisas y pantalones naranjas y verdes confeccionados en nylon con lurex.



David Delfín

Tras un periodo de reflexión, David Delfín, que se saltó la edición anterior de la pasarela porque "necesitaba pensar" el porqué de su trabajo, volvió a la pasarela madrileña con una serie de coloristas piezas masculinas y femeninas de siluetas rectas que se ciñen al cuerpo con cintas de colores de velcro. Prendas que mantienen la esencia y filosofía de la firma. Algunas, tras un estudio han evolucionado, así se ven abrigos con detalles de alta montaña y pinceladas de "snowboard". Otras son una revisión de ediciones anteriores como la camisa "Narciso" -dos camisas invertidas, a modo de espejo-.

Las modelos bajaron por una escalera metálica hasta la pasarela para exhibir unos vestidos estampados con bacterias en blanco sobre negro, y negro sobre blanco, y otra serie de vestiditos con faldas plisadas, pantalones cortos con el tiro muy largo y trajes de chaqueta.

Una vez más, el juego de la superposición de prendas está presente en las propuesta de día y de noche. La novedad ha sido la ausencia de tacones y la propuesta de botas para todos y para cualquier momento día con calcetines y medias.

Entre los complementos se hallaban los bolsos creados por su pareja, Pelayo Díaz, que contenían mosquetones y cuerdas de alpinismo, unos recursos que ya se vieron en los accesorios de Ana Locking.



Hannibal Laguna

Laguna también revisó su trabajo de veintiocho años para crear sus nueva línea de cóctel y noche. Una tejido a modo de red adornadas con pepitas de oro satinado fueron una constante en "One Hundred", colección número cien de este creador que ha apuntalado sus vestidos con apuntes y detalles nupciales.

La paleta cromática, inspirada en el cielo Mediterráneo, contenía tonos tan delicados como el rosa atardecer, el lila nube o el azul porcelana, colores que le sirvieron para construir vestidos largos de organza, seda con vuelo y volumen y bolsillos.

Tras revisar fotografías y figurines, ha recuperado sus conocidos cuerpos joyas con hermosas lazadas que por primera vez conjunta con vaqueros. Junto a esta novedad, Laguna ha presentado una línea de bolsos para el día y para la noche.

Domingo 16



Ana Locking

Es muy posible que Ana Locking, que subió este domingo a la pasarela la colección más completa y atractiva, consiga el mítico sueño americano, gracias a un trabajo que le permitió brillar en una jornada de luces y sombras. En esa búsqueda del sueño americano, Ana Locking realizó un viaje desde de la costa Este a la Oeste de Estados Unidos que le otorgó las imágenes para llenar de color, texturas y originales patrones "American Landscape", su última colección, marcada por un discurso coherente, con prendas para hombre y mujer.

El desierto de Texas, el parque Yosemite, el Cañón del Colorado y la meca del cine, Los Ángeles, han sido el telón de fondo de la diseñadora para confeccionar una serie de prendas atractivas y ponibles que visten a una mujer y un hombre cosmopolita. La creadora concibió una serie de prendas con una gran variedad de tejidos, entre ellos el algodón prensado que imita a la rafia, punto de lana, tweed de lurex, neopreno de doble faz con acabados que van desde los satinados para las prendas de costuras, hasta otros más "casual".

Aunque la sudadera estampada con paisajes americanos y una frase poética fue la prenda estrella, también se vieron vestidos con muchas notas tejanas, faldas con influencias de los indios arapahoes y pantalones con ciertas pinceladas rescatadas de Las Vegas, piezas que combinó con la típica bota de "cowboy" y zapato de salón con reminiscencias del lejano oeste.



Victorio&Lucchino

Las propuestas de Victorio&Lucchino se caracterizaron por el negro y por estar salpicadas con unas delicadas pinceladas violáceas, tierras y mostazas.

Como novedad, los sevillanos modifican su tradicional patronaje y presentaron una silueta despegada del cuerpo femenino que impera en vestidos con diferentes largos.

Para la noche, los diseñadores reservaron los cortes asimétricos implantados en propuestas largas conjuntadas con zapatos planos.

Ion Fiz
El diseñador centró su mirada en la meseta ibérica para coser discretas prendas coloreadas con una paleta cromática que se mueve entre los tierras empolvados y el verde caza y caqui, salpicado con notas rojizas.

Para la noche, hizo una singular revisión del esmoquin y cose vestidos con fajines.



Agatha Ruiz de la Prada

El día volvió a brillar con Agatha Ruiz de la Prada, que una vez más subió a la pasarela sus icónicos estampados: corazones, flores, nubes, lunares y besos. La creadora recuperó sus propios estampados desde los 80 hasta hoy con la intención de reforzar su legado, de contar su propia historia.

Fueron muchos los colores, pero el rosa sobresalió entre todos porque Agatha Ruiz de la Prada colabora con la asociación "Plan para las niñas".

Andrés Sarda

Mucho "body", mucho color y mucha transparencia se vieron en el desfile de Andrés Sarda, que recreó la vitalidad y el hedonismo de las Vegas con dos tipos de mujer. La primera, vestida con una exquisita lencería coloreada verde, granate, fucsia y morada, ideada para ver una cena espectáculo en buena compañía.

La segunda, con conjuntos lenceros negros y dorados creados para ir a la discoteca, propuestas más atrevidas que juegan con la idea de mostrar y ocultar.

Sábado 15



M. Lamothe

Elena Martín, directora creativa de la firma Martin Lamothe, propone una colección para el próximo otoño-invierno 2014/2015 con estampados propios. "Investigamos, hacemos los estampados y los patentamos. Unos los utilizamos nosotros y otros los vendemos", explicó a Efe la diseñadora.

Y con una serie de estampados propios y tejidos personalizados, Elena Martín trajo a la pasarela madrileña una serie de prendas inspiradas en mujeres brujas y sacerdotisas, medievales y guerreras y románticas y futuristas.

Así, se vieron propuestas muy sexys que se convertían en un estilismo monacal por culpa de botas altas hasta la ingle y otras impregnadas con un halo bizantino y helénico, piezas que se acompañaban de austeros sobreros de gran tamaño.



Ailanto

Los hermanos Aitor e Iñaki Muñoz se inspiraron en La Shirley Sherwood Gallery of Botanical Art, galería dedica al arte botánica, para crear unos estampados contemporáneos, muy personales, con motivos vegetales y sutiles mariposas.

Con la intención de conseguir piezas exclusivas, con sello propio, Ailanto se preocupa por realizar estampados con gran mimo. En esta ocasión, llamó la atención uno realizado mediante la técnica del papel de seda y lápices de acuarela.

Sobre la pasarela abundaron prendas de abrigo, entre ellas trencas, tabardos marineros, parkas y americanas que daban cobijo a sutiles vestidos con largo midi, camisas y blusas de crepe o seda entallados.






Francis Montesinos

La ruta de la seda, camino que une Oriente y Occidente, es el punto de partida de Francis Montesinos, un viaje en el que trabaja los tejidos para dar coherencia a la colección.

De tal modo, aparecen sedas brocadas en gris y rojo azafrán que recrean la cultura oriental.

Chilabas femeninas y masculinas que representan al país africano y estampados de pavo real, en tonos azules y verdes.

"Ha sido la colección que más me ha constado hacer, como esto siga así...", dijo el valenciano, que tras una larga carrera, considera que "la moda es lujo y fantasía, otra cosas son las cuentas".

María Barros

María Barros presentó en su desfile una serie de vestidos inspirados en el lenguaje cinematográfico surrealista que expresaron Luis Buñuel, Germaine Dulac y Jean Cocteau.

"Es una colección marcada por el vestido", contó la diseñadora gallega, que ha evitado los estampados para componer prendas con siluetas muy marcadas y volúmenes asimétricos, muy depurados.

Lanas y sedas tintadas en azul, rosa y naranja con sutiles pinceladas beige, dio vida a unos vestidos ceñidos con largo midi y otros con más movimiento y una pequeña cola, conjuntados con unos divertidos botines que llevaba estampados los huesos del pie.



Teresa Helbig

Helbig presentó una colección que recrea una sociedad en la que aparecían fabulosas señoras vestidas de ensueño. "Eran mujeres estupendas, auténticos cisnes como les llamaba Capote", contó la creadora.

Los patrones de los años 60 y 70 y la atmósfera de la mítica discoteca neoyorquina Studio 54 se trasladaron a las creaciones de Helbig, quien viste a la mujer con maravillosos vestidos con efecto caleidoscópico y geométrico.

Sobre la pasarela se vio una costura minuciosa y mimada con la lana como protagonista.

Vestidos cortos y largos, coquetos "shorts", abrigos cortos, pantalones rectos ligeramente acampanados y americanas adornadas con botones dorados.






Ángel Schlesser

Más ligera y desestructura que en otras ocasiones fue la propuesta de Schlesser, que puso en escena un ejercicio de sobriedad y feminidad.

La propuesta de Schlesser es concreta, va destina a una mujer atemporal, urbana y práctica que busca el confort en vestidos, blusas, pantalones y jerséis de punto inglés para su día a día.

Su paleta de colores se movió entre el azul marino, el granate y el verde oliva, con un apunte de naranja destinado a la noche, que como no podía ser de otra manera se viste de largo.

Schlesser tampoco se resistió a incorporar la piel en sus propuestas. Piel vuelta y zorro, trabajado en abrigo y en estola, acompañaron sus propuestas.



Roberto Torretta

Los patrones de la década de los 60 y la sastrería masculina vertebran el trabajo de Torretta, que exhibió prendas con una silueta en forma de "A" mayúscula con la intención de hacer piezas lo más femeninas posibles.

Como es habitual en sus colecciones, Torreta utilizó la piel para construir serios vestidos de apariencia sencilla, aunque muy trabajados.

El rojo chile, el rosa palo y el burdeos bañaron las clásicas prendas con una aire actual, cosmopolita y más moderno.

Pocos accesorios, salvo un divertido y abrigado cuello de piel que ha instalado en muchas de sus propuestas.

Viernes 14



Amaya Arzuaga

Inspirándose en la capa española, Amaya Arzuaga, actual Premio Nacional de Moda, ha desarrollado una colección onírica, que coqueteaba con los volúmenes que dibuja un pájaro cuando despliega sus alas. "Son prendas sobrias y practicas", explicó a Efe Estilo la diseñadora.

La nueva colección AA de Arzuaga tuvo dos puntos de partida. "El estudio y desarrollo de la capa española, y la recreación de los volúmenes que despliegan los pájaros cuando abren su alas", comentó la diseñadora momentos antes de comenzar su desfile.

La lana y la piel, en distintas versiones, fueron los tejidos escogidos para crear prendas masculinas y femeninas de gran belleza, que se adornaban con hermosos y sutiles volantes confeccionados a base de estudiados pliegues.

Durante el desfile, deleitó con prendas urbanas, de gran calidad que desprendían una imagen de dulzura, en contraposición a desfiles anteriores en los que primaban líneas más futuristas y vanguardistas. Vestidos ceñidos al cuerpo, pantalones rectos, faldas mini o justo por encima de la rodilla fueron algunas de las piezas que se vieron en el desfile teñidas en tonos negros, camel, azul gitanes y verde bosque, colores que jugaron con un único estampado caleidoscópico en tonos blancos, rojos y azules.



Roberto Verino

Verino reivindicó el trabajo artesanal, la sabiduría de las modistas y la creatividad de los diseñadores con una colección que puso en escena el saber vestir de Audrey Hepburn y Jackie Kennedy, "mujeres que abanderaron una elegancia sencilla", dijo el gallego.

Partiendo de la alta costura, Verino mostró una colección realista y terrenal con sello propio. Capas, vestidos cortos, trajes de chaqueta, gabardinas y chaquetones confeccionados en tejidos tan clásicos como el príncipe de gales, la pata de gallo, la raya diplomática y el "tweed". Tejidos que el creador ha enriquecido y apuntado notas de fantasía con aplicaciones de pelo, remates de napa, lentejuelas, pedrería, hilos dorados y plateados.

Verino viste a la mujer para la noche con vestidos largos con escotes palabra de honor, monos, capas y envolventes plumíferos adornados con cientos de cristales a imagen y semejanza de Audrey Hepburn en la película "Desayuno con diamantes".

El hombre Verino es sobrio y elegante. Para el día, sastres pitillos con largo por encima del tobillo en tonos marrones, beiges y grises.Para la noche el clásico esmoquin con rotundas pajaritas de terciopelo.



Etxeberría

La sastrería fue el epicentro de la colección que Etxeberría ha creado para el otoño-invierno 2014-2015. "Mi intención es hacer en cada pieza un desarrollo que vaya más allá de la sastrería clásica", explicó a Efe Estilo el creador vasco que ha debutado en solitario en la pasarela madrileña. Tras varios años investigando patrones de la vestimenta popular española o del periodo de entreguerras, se aferra a los principios básicos y la esencia pura de la sastrería masculina.

Su objetivo es hacer prendas que no se pasen de moda, además de experimentar la moda masculina. "La moda de hombre no ha evolucionado desde el siglo XIX, mis propuestas son un homenaje a la sastrería tradicional", comentó.

Como en ediciones anteriores, los materiales siguen siendo la base de la colección. La napa, el astracán, el potro y la cabra son algunas de las pieles elegidas para confeccionar abrigos y pantalones masculinos, materiales que se mezclan en armonía con lanas o fieltros.



Devota&Lomba

Los mosaicos como expresión abstracta son el punto de partida de la colección de Devota& Lomba. "Ante todo son prendas inyectadas desde el oficio artesanal", dijo Modesto Lomba antes de comenzar su desfile.

A lo largo de las treinta salidas, Lomba ha exhibido piezas con volúmenes modernos, muy trabajados hasta crear espacios novedosos dentro de los ya existentes. "He querido investigar más allá del patrón básico y he procurado confeccionar prendas con un cierto volumen sobre el patrón". Con esa teoría, en la que la moda se ve bajo el prisma de la arquitecta, ofreció una serie de vestidos cortos, camisas, abrigos, pantalones pitillo y faldas por encima de la rodillas con apuntes de papiroflexia. Aunque la prenda estrella fue la capa.

Los colores marrón, azul tinta, beige y verde agua dieron vida a una serie de prendas que juegan con los cortes hasta encontrar nuevas formas.

Juan Duyos
Rebuscando en una antigua mercería madrileña de 1911, Duyos encontró una serie de mantones de manila, piezas que le sirvieron para vertebrar su colección, "Número 15", nombrada así porque lleva quince años en el mundo de la moda y porque quince han sido los mantones de manila que han inspirado la colección.

Los bordados del mantón de manila se contraponen a la ligereza de las sedas en siluetas que combinan las líneas rectas con las "evasé". Duyos se deleitó con las pieles y ha recuperando una líneas y símbolos de cierta nostalgia, que bañó con una paleta de colores que transitaba desde el nude hasta el negro, pasando por el caramelo, el rosa palo y el café.

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